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Cuatro estudiantes de Química de Uruguay y uno de sus profesores, junto a Premios Nobel, en Israel

Cuatro estudiantes de Química de Uruguay y uno de sus profesores, junto a Premios Nobel, en Israel

Son jóvenes, lo cual por naturaleza significa que tienen sueños y planes. Pero también comprenden que deben esforzarse para alcanzarlos. "Vemos que en Israel no hay lugar para la mediocridad"

Ana Paula Nova (19) de San Ramón, en Canelones , Guillermo Jauregui (19) de Montevideo , Francisco Acosta (20) de Trinidad, Flores y Fernando Igoa de Fray Bentos, cuatro estudiantes uruguayos, participaron esta semana en la Conferencia Internacional de Ciencias Israel, interactuando de cerca con Premios Nobel de renombre internacional, demuestra que saben trabajar para alcanzar logros.

Llegaron a Israel con el Profesor Gustavo Seoane, Grado 5 en la Facultad de Química de la UdelaR, que encabezó la delegación uruguaya.

Ana Paula y Guillermo estudian segundo año de Ingeniería Química, lo cual quiere decir que algunas de sus clases son cerca del Palacio Legislativo donde funciona la Facultad de Química y otras en el Parque Rodó, donde está la de Ingeniería, a veces con más de un viaje entre una facultad y otra en el mismo día. En ese aspecto, Francisco y Fernando, que estudian Química, andan menos al trote y tienen todo concentrado en un lugar. El que Francisco haga Química Agrícola y de Medio Ambiente, no influye al respecto. Pero los cuatro anduvieron corriendo esta semana para alcanzar a cumplir con todo el ambicioso plan de la conferencia en Jerusalem, asegurando que esta les ha enriquecido.

Ana Paula se ha visto directamente influenciada y está considerando inclusive la posibilidad de dedicarse en un futuro a la investigación, senda por la que antes no pensaba marchar. Sabe que aún correrá mucha agua bajo el puente hasta que lleguen al momento en que tenga que decidir, pero lo vivido esta semana "viendo de cerca a gente que se ha destacado tanto, y que son personas normales", como dice, le servirá de aporte. Eso ya lo sabe.

"Es una oportunidad grandiosa cuando vamos a las conferencias de los Premios Nobel que participan en este evento en Israel, poder estar sentados a una fila de distancia de ellos, tenerlos ahí, conversar con ellos, es una cosa increíble", dice Guillermo. " Por otra parte también el conocer su propia experiencia en la investigación y todo eso es muy interesante". Además, conoció estos días un encare singular respecto a cómo investigar, que le parece importante poder aplicar en Uruguay. "Acá se ve la cooperación mundial que hay entre científicos de todas partes colaborando para los mismos proyectos de investigación y tratando con universidades de distintas partes del mundo, y eso la verdad que es una cosa muy rica. Por eso este evento es buenísimo, nos ayuda ya desde esta edad tan temprana a crear estos vínculos que después podemos usar en el futuro para la investigación".

Fernando Igoa no tiene dudas de que en un evento como esta conferencia en Israel, enseña a fondo, tanto por las conferencias que escuchan como por la interacción con otros jóvenes de distintos lares, algunos de ellos dedicados a temas distintos de los suyos. "Aprendés de varios aspectos de la ciencia, se rescata muchísimo", asegura. "La verdad es que en estos días, rescatando aprendizajes por todos lados, han sido impresionantes".

ISRAEL Y LA CIENCIA

Preguntamos a nuestros jóvenes entrevistados qué les parece el hecho que un país tan chico y joven como Israel, tenga ya 12 Premios Nobel, 8 de ellos en Ciencias.

"La verdad que en ese sentido en estos últimos dos meses que hemos estado con todo esto del evento no he dejado de impresionarme", dice Guillermo Jauregui. " Yo no conocía previamente todo esto de Israel. No deja de impresionarme que es un país que, si bien es bastante joven por cuándo se fundó como Estado, no deja de apuntar hacia adelante y de siempre buscar estar entre las mejores naciones. Invierten muchísimo en tecnología e investigación y también en traer conocimiento de todas partes del mundo. Eso es lo que hace que Israel pueda tener tantos premios Nobel y ser un país de punta ".

Francisco cuenta que leyó el libro "Israel, the Start-Up Nation", " que habla de cómo Israel logró convertirse en esta potencia en cuanto a ciencia", y comenta que "me parece increíble, siento admiración, me gustaría que fuera así en Uruguay, no solo por la investigación científica que sin lugar a dudas es buenísima, sino también por la relación que hay entre el conocimiento y la industria, también poder llevar ese conocimiento a la sociedad".

La comparación con su propia realidad, les resulta inevitable. "Algo que me sorprendió es cómo cambiamos de escala cuando venimos acá, como la mentalidad cambia", dice Fernando. Siente que hay "un abismo" entre lo que ellos conocían y lo que les transmite "el llegar acá y escuchar a los premios Nobel hablar de cuánto trabajan, de qué trabajan, de cómo se dedican e intercambian ideas con distintos grupos, cómo están todo el día pensando los problemas". Asegura que eso "abre la mente" ,le reconfirma en lo que ya tenía claro, que desea dedicarse a la investigación, pero con un encare distinto y más abierto que el que pensaba. Le preguntamos si cree que el "abismo" al que hacía referencia deriva de la diferencia en recursos. " Es como todo, es polifactorial. Los recursos juegan un papel bastante importante en lo que es el desarrollo de la investigación y está claro que en Uruguay a veces no están repartidos como uno quisiera...Acá obviamente hay muchos recursos pero también una voluntad de gran dedicación a la investigación".

A UN PASO DE LOS GIGANTES

Al preparar esta nota, pedíamos a los chicos que nos manden fotos que hayan alcanzado a tomarse con algunos de los Premios Nobel con los que estuvieron durante la conferencia. Los veíamos plasmados en las imágenes y adivinábamos su emoción. Pero evidentemente, para ellos, esto no pasó simplemente por tener la foto con un famoso investigador, sino por todo lo que significa lo que han vivido, como inspiración.

Fernando Igoa (y a su izquierda Guillermo Jauregui), con otros jóvenes participantes en el evento, conversando con el Profesor Steven Chu (EEUU), Premio Nobel de Física 1997.

Francisco ríe y acota: "Vos estás escuchando estas cosas así de premios Nobel y decis "Ta, yo también quiero ser premio Nobel" . Sus compañeros lo acompañan en la risa . Pero de inmediato, Fernando lo afirma con seriedad. "Te das cuenta que esta gente son genios y son grandes mentes, pero que hicieron un camino que es recorrible. Se puede llegar".

Todos admiten que sea como sea, el éxito no depende únicamente del empeño. "Hay factores no controlables, como el factor suerte", agrega Fernando.

Ana Paula recuerda que el israelí Profesor Aarón Ciechanover, Premio Nobel de Química, dijo que "para ganar la lotería hay que comprar un ticket", dando a entender que la suerte es sí un factor que cuenta, pero que lejos está de ser el único.

Y Francisco pone las cosas en proporciones: "De todos modos no creo que mi realización personal dependa de ganar un Nobel o no, creo que en el mundo hay millones de científicos, no sé exactamente cuántos premios Nobel hay, pero... que no hayas ganado un premio Nobel no significa que seas un mal científico".

Acotamos que lo del Premio Nobel es símbolo de reconocimiento, pero que evidentemente, no es la única medida del éxito. Guillermo aporta un elemento alentador. " Creo que sin duda Uruguay tiene la capacidad para formar científicos excelentes y que eventualmente algún día si se da la suerte se podrá llegar a ganar un premio Nobel. No obstante, creo también que es muy importante, seguir avanzando, para contar con recursos de los que hoy en Uruguay todavía no disponemos. Por eso es muy importante la colaboración, que ya en Uruguay se está haciendo, con otras partes del mundo, pero también seguir invirtiendo y fomentando el desarrollo de las ciencias y de los jóvenes científicos".

Esto, en su opinión, va de la mano de un mensaje que nos parece central al abordar cualquier actividad en la que el esfuerzo será clave para obtener buenos resultados. "Creo que en Uruguay se debería tratar de motivar más a los jóvenes para alcanzar objetivos altos", comenta Guillermo. " Yo veo que siempre, no solo acá en Israel, se apunta a los objetivos más altos: la mediocridad no tiene nada de lugar. Aspirando a objetivos que son de repente un poco más bajos porque decís "Bueno, no tengo los recursos, pero capaz que puedo aspirar a esto", es como que uno se auto-limita, y esos límites son los que al fin y al cabo después no puedas seguir adelante. En cambio si uno aspira a grandes objetivos tal vez no pueda llegar, pero tal vez sí, eso depende de nosotros y de las oportunidades que tengamos, pero siempre hay que aspirar a grandes objetivos".
(Uypress/ Ana Jerozolimski) - Foto: De izquierda a derecha: Ana Paula Nova, Francisco Acosta, el Profesor Aaron Ciechanover (Israel, Premio Nobel de Química 2004), Fernando Igoa, el Profesor Gustavo Seoane y Ana Pais, enviada de "El Observador".

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