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CAUSA ABIERTA

El ex policía que secuestró un autobús en Manila con más de 25 pasajeros libera a nueve

El ex policía que secuestró un autobús en Manila con más de 25 pasajeros libera a nueve

Un ex policía armado con un fusil ametrallador ha secuestrado hoy en Manila un autocar con unos 25 turistas extranjeros y varios niños -si bien ya ha liberado a 9 de los secuestrados-, para exigir su readmisión en el cuerpo del que fue expulsado por diversos delitos. El secuestrador tomó el control del vehículo a las 9 de la mañana hora local (01.00 GMT) con un fusil de asalto M-16 y mantiene negociaciones con las autoridades.
La Policía identificó al sospechoso como Rolando Mendoza, un antiguo inspector con el grado de capitán que fue apartado del cuerpo en 2008 tras verse implicado en un turbio asunto de robo, extorsión y tráfico de drogas.
El portavoz de la Policía Nacional, Agrimero Cruz, indicó que tres mujeres y tres niños fueron liberados en un primer momento por Mendoza y trasladados luego a las dependencias policiales para que aportasen información.
Una de las liberadas fue una madre que salió del vehículo cogiendo de la mano a sus tres hijos pequeños y a quienes cerca de la puerta del vehículo aguardaban dos negociadores de la Policía.
Una hora después, el secuestrador liberó a otro rehén, un hombre de mediana edad que dijo ser diabético, y al que dejó ir a cambio de que las autoridades suministrasen agua y alimentos.
En las últimas horas han sido puestos en libertad otros dos rehenes filipinos, el guía-intérprete y un fotógrafo, Danilo Negrín, de 64 años, de modo que son 16 las personas que permanecen cautivas.
Al comienzo de la negociación, el secuestrador colocó una cartulina en una ventana del autocar en la que escribió las condiciones para la poner en libertad a los rehenes y que incluyen la de que debe ser absuelto por la defensora del Pueblo de Filipinas de los cargos que sobre él pesan.
Mendoza también ha hecho llegar mensajes escritos en pequeños trozos de papel a los agentes desplegados en la zona, mientras que la Policía se ha puesto en contacto directamente con él llamando al teléfono móvil del conductor.
En uno de los mensajes que colocó en una ventana del autobús, el secuestrador advertía de que a las tres de la tarde hora local (7.00 GMT) finalizaba su plazo y que iba a ocurrir "algo gordo", pero cuando han pasado más de dos horas desde el fin del plazo no se han producido novedades.
Las imágenes de televisión mostraron al autocar con todas las cortinas echadas y a negociadores de la Policía hablando con el secuestrador sentado en el asiento del conductor.
Aunque en un primer momento una fuente policial indicó que los pasajeros eran de nacionalidad surcoreana, el jefe policial de Manila, Rodolfo Magtibay, señaló después que son chinos, la mayoría de Hong Kong, y que con ellos viajaban al menos tres filipinos: el conductor, un guía y un fotógrafo, estos dos últimos ya liberados.
El autocar, perteneciente a la agencia Hong Tai Travel, ha sido rodeado por las fuerzas de seguridad cerca del parque de Rizal, uno de los lugares más visitados de la capital filipina.
Comandos policiales fuertemente armados y tiradores de élite del cuerpo han sido desplegados en las cercanías, explicó el portavoz de la Policía Nacional.
"Continuamos negociando con el secuestrador", dijo Cruz, quien se mostró confiado en que el asunto se resuelva sin derramar sangre, ya que según preciso, hay señales de está dispuesto a cooperar.
El suceso ha atraído la atención de decenas de curiosos que, desoyendo los consejos de las autoridades, se han aglomerado en las inmediaciones del cordón policial, donde reina una aparente calma.
Un ciclista logró incluso saltarse los controles policiales y pasó junto al autobús antes de que fuera interceptado por varios agentes.
Tras la gente que observa lo que ocurre, están preparadas para una posible emergencia varias ambulancias y un camión de bomberos.
También han acudido al lugar representantes del Gobierno de Hong Kong para velar por sus ciudadanos y tratar de frenar una posible actuación violenta de las autoridades filipinas.
El secuestrador se subió al vehículo cuando éste provenía del casco histórico de Intramuros y se encontraba a apenas 150 metros de una comisaría.
Según los datos policiales, el inspector Rolando Mendoza fue expulsado definitivamente del cuerpo el pasado enero junto a otros cuatro agentes por la Defensora del Pueblo de Filipinas.
El ex inspector extorsionó hace dos años a un ciudadano filipino, Christian Kalaw, al que exigió 20.000 pesos (unos 444 dólares, 349 euros) por permitirle aparcar en un lugar prohibido, conducir sin licencia y consumo de drogas.
De acuerdo con el citado informe policial, el ex oficial y otros tres agentes obligaron a Kalaw a tragarse un sobre lleno de metanfetamina hidroclórida, una droga alucinógena de extendido consumo en el sudeste de Asia.

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