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CAUSA ABIERTA

Sigue la matanza de "jefes" de barrabravas en Argentina

Sigue la matanza de "jefes" de barrabravas en Argentina

Lo habían citado para hablar de negocios. Se sentó, junto cuatro amigos, en una de las mesas del fondo y cerca de las cinco de la mañana sonó su celular. Salió a la puerta y se topó con un hombre armado, que le apuntó apenas lo vio. Los dos primeros impactos los recibió en las piernas. Una vez arrodillado, lo ejecutaron de tres balazos en el pecho. Agonizando, intentó ingresar nuevamente al bar. No pudo. Se desvaneció al cruzar la puerta. Roberto Pimpi Camino, de 37 años, quien supo ser amo y dueño de la barra brava de Newell´s durante la presidencia de Eduardo López, fue asesinado ayer a la madrugada de cincos disparos en la puerta del bar Ezeiza, ubicado en la zona oeste de la ciudad. Minutos después del ataque, el personal de guardia del Hospital Carrasco, ubicado a pocas cuadras del lugar del crimen, intentó sin éxito salvar su vida. Uno de los disparos le había destrozado su corazón.
Hasta allí había llegado en brazos de quienes estaban junto a él en el bar. Lo cargaron en su auto, un BMW color gris, comprado días atrás, y a los empujones lo dejaron en una camilla que encontraron al ingresar al hospital. "Entraron a los gritos y agrediendo a todo el personal. Dejaron el cuerpo y se fueron", dijo Irma Vargas, jefa de guardia. Hasta anoche, la Policía no descartaba ninguna hipótesis sobre el móvil del asesinato. Es que durante los seis años que duró su reinado en la tribuna, Camino se ganó un sinfín de enemigos, tanto en el seno de la barra como fuera de los límites que enmarcan al fútbol. "Eran muchos los que se la tenían junada, esto se ya veía venir", le dijo a Clarín una fuente policial.
Sin dejar de lado un posible ajuste de cuentas vinculado a viejos rencores entre barras ¿más aún después de la emboscada que sufrió tiempo atrás los micros de la actual conducción de la hinchada, que terminó con la vida de Walter Cáceres, un chico de 14 años¿, los investigadores creen que el detonante del crimen estaría en los espurios negocios que Camino supo generar estando parado sobre el paraavalancha de la tribuna.
La familia de Camino, en cambio, no dudó en responsabilizar a la Policía por lo sucedido. "El (Pimpi) nos decía que policías de civil lo estaban persiguiendo desde hace días y que no lo dejaban en paz", contó su hermano Alberto, uno de sus ladero de tribuna, en la puerta del hospital. A su lado, Cristina, la esposa, denunciaba a los gritos que a su marido lo "había bajado la Policía".
Carlos Varela, el abogado de Camino, reconoció que su defendido le había comentado que había sido amenazado y que lo estaban siguiendo. "Me da la sensación de que fue una emboscada, que lo encontraron. Hace unos días me había dicho que creía que algunos policías lo estaban siguiendo. No vincularía el hecho con la barra, él ya hacía tiempo que estaba lejos de Newell´s", aseguró el facultativo.
A partir de la reconstrucción del hecho, en la tarde de ayer, personal policial se apersonó en tres domicilios próximos al bar a la búsqueda de posible testigos. Al ser interrogada, una mujer reconoció haber visto al hombre que asesinó a Camino. Según las fuentes policiales, la mujer dijo que vio a un joven de gorrita con un arma en la mano, segundos antes de que se produzca la balacera que terminó con la muerte del barra.
El asesinato de Camino caló hondo en las autoridades políticas de la provincia de Santa Fe. Desde el Ministerio de Seguridad temen que el crimen dispare un espiral de violencia, aún mayor, que resulte incontrolable. Tal es la preocupación, que ayer al mediodía algunos funcionarios pidieron postergar el partido entre Newell´s y Vélez o jugarlo sin público. Pero finalmente, la Policía encargada del opertivo garantizó la seguridad, aunque solicitó que el encuentro se juegue a la luz del día. Ante esto, el partido que estaba pautado para las 21.15 se jugará a las 17.10.
La mayoría de los dirigentes de Newell´s ayer se llamó a silencio. Si bien una vez que se conoció la noticia la mesa directiva se presentó en Tribunales para ponerse a disposición de la Justicia, casi todos los directivos prefirieron evitar el contacto con la prensa. "Lo único que puede decir es que la investigación tiene que apuntar más arriba", deslizó el vicepresidente Claudio Martínez, en un breve contacto radial.
Entre tanto silencio y misterio, en materia de barras bravas las calles de Rosario habilitan el horror. Con el de Camino, son tres los crímenes vinculados a las barras en lo que va del año. Y como se teme, este caso, lejos de ser el del final, podría ser el del comienzo.

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