España: una niña murió succionada por la hélice del barco de su familia en Cabo Roig
Una niña de cinco años falleció ayer a las 12.30 horas en un trágico accidente frente a la playa de Cabo Roig, en Orihuela Costa, al golpearse con la hélice de una embarcación de recreo de unos 7,5 metros, y quedar enganchada en el fondo de la nave, bajo el agua. Su abuelo, patrón de la nave, encendió el motor de estribor para rectificar la posición de fondeo al parecer para dejar pasar a otro barco o al observar algún problema, sin percatarse de que en ese lugar se encontraban bañándose la pequeña con su madre y dos de sus hermanos. Al activarse la hélice succionó el agua de alrededor y atrajo a la niña, que sufrió un fuerte golpe en la cabeza y una grave fractura abierta de fémur, además de cortes en el cuello y una mano. Falleció tras haber pasado unos minutos bajo el agua, según testigos, a pesar de los intentos por reanimarla. La madre, que según usuarios del puerto deportivo (a pocos metros del lugar del siniestro) evitó una desgracia aún mayor al conseguir apartar de la hélice a un segundo niño, sufrió una "fractura expuesta de tobillo" al intentar ayudar a su hija, tal y como explicaron fuentes del Hospital de Torrevieja, que concretaron que la rotura afectó a la carne además de al hueso. La mujer, de 35 años, fue operada ayer por la tarde y tuvo que ser atendida paralelamente por un cuadro de ansiedad. También el abuelo fue atendido por una "crisis hipertensiva", informaron desde el hospital, aunque se le dio el alta ayer. Un médico que se encontraba cerca atendió a la niña sobre la propia embarcación, según Cruz Roja, después de que lograran soltarla de la hélice, pero no pudo hacer nada por ella. Tampoco dio frutos la reanimación cardiopulmonar realizada por socorristas desplazados desde el puesto de vigilancia más cercano a bordo de la embarcación de Salvamento Marítimo "Oriol 1". El SAMU no pudo más que certificar el fallecimiento de la niña, cuando ya se encontraban en el lugar la Guardia Civil de Pilar de la Horadada y la Policía Local de Orihuela. Las primeras hipótesis apuntan al ahogamiento de la menor, aunque la Marina Mercante iniciará una investigación sobre lo ocurrido. La embarcación de recreo, bautizada "Bobcat", permaneció en el puerto deportivo de Cabo Roig, aunque estaba previsto que fuera trasladada a Torre de la Horadada, donde tiene su amarre, según el jefe del Área Marítima de Torrevieja, Óscar Villar. La embarcación, estaba parada (al parecer no había echado el ancla y por lo tanto no estaba estrictamente fondeada, sino "al pairo") en una zona prohibida en la que confluyen tres rutas marítimas (entre ellas, la de la escuela de vela del puerto deportivo). Sin embargo, es frecuente encontrar allí numerosos barcos y varias horas después del accidente seguían allí más de una decena de embarcaciones particulares. El concejal de la Costa de Orihuela, José Antonio Aniorte, aseguró que el recientemente creado Servicio Marítimo de la Policía Local está aplicando sanciones a los patrones que hacen caso omiso a los carteles que prohíben fondear, algo que confirmó el jefe del Área Marítima. Poco después de ocurrir los hechos llegó al lugar el padre de la niña, suegro del patrón del barco. La familia de la niña, que al parecer tenía otros cuatro hermanos, estaba ayer destrozada por el suceso. Según fuentes consultadas, son vecinos de Altorreal o de La Alcayna, en Murcia, y el padre tiene una empresa constructora. La normativa es clara respecto al uso de embarcaciones en la costa, al prohibirse tanto que invadan zonas de baño como que queden detenidas en los canales habilitados para su tránsito. No pueden acercarse a menos de 200 metros de la playa, quedando marcado ese límite con una línea de balizas. Del mismo modo los canales para entrar en el agua deben estar balizados y allí está prohibido también el baño, limitándose asimismo la velocidad en estas zonas de tránsito. El caso de ayer es el tercer accidente mortal de estas características que se registra en las costas de la provincia en el último año. En agosto de 2008 un niño de 10 años perdió la vida al ser arrollado por una moto acuática en Benidorm. La conductora perdió el control del vehículo al caerse su hija, saliendo del agua y arrollando al menor en la zona del varadero del Club Náutico. Por otra parte el pasado mes de junio en Xàbia un submarinista de 43 años murió al golpearse la cabeza con una barca en el cabo de Sant Martí. (Información.es de Alicante)
Se trata de un ladrón que, junto a otros dos, intentó robar una panadería de la localidad bonaerense de El Talar. Los sorprendió la Policía y usaron a un empleado de escudo humano. Esta vez se puede decir que los agarraron con las manos en la masa. Tres delincuentes fueron sorprendidos hoy por policías mientras robaban en una panadería de la localidad bonaerense de El Talar. La patrulla interrumpió el asalto y los ladrones tomaron a uno de los empleados como escudo humano para intentar escapar mientras mantenían al resto como rehenes. Pero uno de ellos murió luego de enfrentarse a tiros con los policías. Y los otros dos cayeron detenidos. Fuentes policiales informaron a la agencia Télam que el hecho ocurrió cerca de las 7, en un local ubicado en Las Dalias y Francia, en dicha localidad del norte del conurbano, donde los tres asaltantes habían ingresado a robar. La Policía Bonaerense aseguró que el ladrón que murió en el enfrentamiento se había rehusado a negociar con los efectivos y amenazó con matar a uno de los trabajadores y hasta con suicidarse. Todo comenzó esta mañana, sobre las 7.15, cuando tres jóvenes ingresaron a robar a la panadería "San Francisco II", ubicada en la calle Las Dalias al 2300, casi esquina Francia, en el barrio La Paloma de El Talar. Según las fuentes, a esa hora sólo tres empelados estaban dentro del local, un hombre de 61 años y dos mujeres, una de nacionalidad uruguaya, que fueron reducidos por los delincuentes. Un vecino del local vio lo que pasaba y llamó al 911 para alertar sobre lo que ocurría. Varios móviles de la zona se movilizaron hasta el lugar. "Como en la jurisdicción se llevaba a cabo un operativo de control de locales nocturnos, los efectivos llegaron rápido al lugar del hecho", explicó a Télam un jefe policial. Apenas llegaron, los policías detuvieron a uno de los delincuentes que estaba en la puerta de "campana". Tiene 26 años y vive en la zona. Y aunque no estaba armado se resistió a ser detenido. Al ver entrar a los policías, los otros dos asaltantes huyeron hacia el fondo del local. Los oficiales cubrieron a las mujeres con sus escudos y las sacaron de la panadería. Mientras, los dos delincuentes intentaron escapar por un pasillo lateral que daba a una puerta trasera pero ésta ya había sido cubierta por los policías que rodeaban la manzana. Uno de los delincuentes, de 17 años, rompió la puerta y huyó por los techos linderos pero a los pocos metros fue detenido. Tenía en sus manos una pistola calibre 22. En tanto, el otro asaltante se quedó en la puerta trasera con el hombre de 61 años como escudo humano y se negó a liberar a su víctima y entregarse. Amenazó con matar al hombre, al que le colocó su arma en la boca y en la sien. En medio de una breve negociación, el ladrón empujó al empelado hacia un costado y empezó a disparar contra los policías que, al ver que la víctima había quedado fuera de la línea de fuego, respondieron los balazos. Según las fuentes, el tiroteo terminó cuando el sospechoso, un joven aún no identificado y de entre 20 y 24 años, murió en el lugar de un tiro en el pecho y otros en las piernas. Estaba armado con un revólver calibre 38 largo. El caso es investigado por el personal de la comisaría de El Talar, la fiscal Laura Capra de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 descentralizada de General Pacheco y la Justicia Penal Juvenil de San Isidro.