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CAUSA ABIERTA

A los tiros de Carrasco a Punta Gorda

A los tiros de Carrasco a Punta Gorda

Eran totalmente inexpertos y estaban nerviosos. Ese habrá sido uno de los motivos por los cuales tres delincuentes de entre 18 y 23 años se delataron antes de cometer un asalto a mano armada en una panadería del barrio Carrasco Norte.

Llegaron en un auto Chevrolet Onix, color rojo, a las 12:37. Estacionaron de un frenazo sobre la calle Cooper e interrumpieron la tranquilidad de la zona. En la esquina estaba una vecina observando todo.

Dos de los jóvenes ladrones con gorras de visera y pañuelos cubriendo su cara, bajaron del vehículo empuñando armas de fuego. Todos se dieron cuenta que iban a cometer un asalto. Tanto, que esta vecina dio aviso a la Policía antes de que se cometiera el atraco.

La empleada que estaba trabajando en la caja registradora vio a los ladrones antes de que entraran a la panadería. En ese momento salió corriendo hasta una oficina donde se encontraba uno de los dueños del negocio. "Le vi la cara y sabía que algo estaba pasando, automáticamente nos pusimos atrás de la puerta para no dejar que entraran", afirmó el hombre. Los delincuentes quisieron derribar la puerta a patadas pero no pudieron.

Luego se dirigieron a la caja registradora y la arrancaron. Mientras uno de ellos se la llevaba debajo del brazo, el otro se preocupaba por robar cajas de cigarrillos.

Las empleadas del local en ese momento se escondieron donde pudieron: en el baño y debajo de los mostradores. El nerviosismo fue extremo.

Los delincuentes, que eran esperados por un compañero dentro del vehículo, salieron a toda velocidad con las balizas prendidas por la calle Cooper rumbo a la rambla. Se desviaron en determinado momento a Punta Gorda y unas cinco cuadras antes de cruzar Avenida Bolivia fueron vistos por un móvil policial que se encontraba patrullando en la zona. En ese momento se inició una persecución y un intenso tiroteo entre los delincuentes y la policía. La gente que se encontraba circulando en la vía pública se tiraba al piso al escuchar los tiros.

El vehículo policial y el Chevrolet Onix llegaron hasta Avenida General Rivera y María Espínola. El auto de los delincuentes chocó contra el cordón de la vereda, se detuvo y el airbag se activó.

Los ladrones se bajaron del auto y salieron corriendo en diferentes direcciones.

Uno de ellos saltó al patio de una casa y fue rápidamente atrapado. Los otros dos emprendieron la fuga rumbo a la rambla.

A los pocos metros un móvil policial que lo visualizó corriendo fue en su captura. Al ver que lo iba a atropellar con el vehículo se desvió sobre la vereda y chocó contra un muro. El policía que acompañaba en el móvil se tiró arriba del delincuente y pudo reducirlo.

El tercero fue atrapado también mientras escapaba corriendo de la policía. Pese al nerviosismo de la persecución y el tiroteo, los ladrones y los efectivos implicados no resultaron heridos.

Ahora los tres delincuentes se encuentran a disposición de la Justicia.

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