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CAUSA ABIERTA

El origami triunfa como terapia

El origami triunfa como terapia

Seguro que todos conocemos la vertiente lúdica del origami, pero es que además tiene su faceta terapéutica y hace que nuestro cuerpo y mente mejoren casi sin darnos cuenta. De esta manera, el arte del plegado del papel potencia la memoria, sirve para combatir el estrés y trata dolencias como la artritis y la depresión, entre otras.

Los sentidos que más se activan durante el proceso de doblado son el tacto y la vista. En cuanto al primero, la papiroflexia es una herramienta útil para estimular a personas con dificultades de movilidad en las manos, con necesidad de llevar a cabo una rehabilitación de las mismas o con reumatismo. También se beneficiarán con su práctica aquellas con problemas de control de movimientos y de los músculos, de motricidad fina –movimientos pequeños que requieren de precisión– o de coordinación de las manos con los ojos.

En cuanto a las repercusiones para la vista, intentar visualizar las figuras y recordar las imágenes de los pasos a realizar estimula a las personas con discapacidades visuales y problemas de memoria visual secuencial o de atención visual. Se mejora, asimismo, la memoria espacial, la orientación y la habilidad para reconocer las formas de las figuras planas y de las figuras en 3D.

Asimismo, se ha demostrado que el desarrollo de las capacidades cognitivas está vinculado al desarrollo psicomotor de la persona, y por eso no es de extrañar que la papiroflexia ayude a mejorar la memoria, la percepción y la atención.

Además, ayuda a crear patrones en el cerebro y desarrolla el sentido del orden, y potencia la creatividad. También nos sirve para ejercitar la concentración, ya que uno debe prestar atención para seguir los pasos y no perderse. Por tanto, está indicado para individuos que sufren déficit de atención.
 
Las personas que han seguido terapias individuales o grupales de origami no solo se han visto beneficiados claramente en el aspecto físico o cognitivo, sino también en el emocional, ya que este arte requiere altas dosis de paciencia y perseverancia, y, como los progresos terminan por aparecer, se obtienen gratas satisfacciones. El proceso de plegado se convierte en un momento de tranquilidad, aislamiento, concentración y relajación, y eso reduce el estrés y la ansiedad. Asimismo, completar un proyecto creativo mejora la satisfacción personal y la autoestima.

Hallamos ejemplos prácticos de aplicación del origami como terapia en, por ejemplo, hospitales, cárceles, centros para discapacitados y centros cívicos. Se ha usado en ergoterapia –que ayuda a personas que sufren trastornos corporales, cognitivos y psíquicos, a través de, entre otros, trabajos manuales y plásticos–, como complemento en arteterapia, terapia ocupacional y terapias psicológicas individuales o grupales.
Revista Muy Interesante

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