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Invasión de 30.000 vikingos en París

Invasión de 30.000 vikingos en París

Difícil encontrar una camiseta nacional, un billete de avión hacia París o un lugar delante de la pantalla gigante de Reikiavik: los islandeses viven con locura la previa del duelo de cuartos de final de la Eurocopa-2016 ante Francia, el domingo en el Stade de France.

"Una vez en mi vida". La expresión sale todo el tiempo de la boca de los islandeses, que jamás habían visto a su equipo nacional de fútbol participar de un gran torneo, y menos soñarlo en cuartos de final, por lo que disfrutan cada segundo.

La primera misión es comprar una camiseta nacional azul. Reikiavik se quedó sin stock desde el lunes. Y el viernes, por fin, el comercio Joi Utherji debía recibir una tanda.

Pero enseguida llegó la decepción. "Un cargamento esperado hoy (viernes) por un motivo u otro no arribó. Quedó bloqueado en Alemania, pienso. Escuché eso, por lo que no habrá camisetas hasta el lunes", señaló con amargura el gerente del local, Valdimar Magnusson.

La Eurocopa fue un buen negocio, de todos modos. "Ya vendimos miles de camisetas. También gorros, bufandas y todo lo relacionado con la selección nacional", agregó.

Errea, fabricante de indumentaria deportiva, asegura que hace todo lo posible para contentar a los hinchas. "Hemos vendido miles y miles de camisetas. Y trabajamos noche y día para entregar más en Islandia", dice el responsable de exportación de la fábrica, Fabrizio Taddei.

Ir a Francia parece aún más complicado. Los vuelos a París, directos o con escala, se llenaron enseguida. Muchos hinchas salen de la isla en avión hacia cualquier destino y desde allí toman tren o auto para llegar a la capital francesa. Cualquier medio es bueno para acercase al Stade de France el domingo a las 19h00 GMT, hora en que arranca el partido.

Ludvik Kristinnsson se va "con tres amigos" vía Bruselas, pero sin la camiseta azul deseada. "Puede pasar, es por eso que llamo a mis amigos para ver si tienen alguna de reserva".

No se sabe cómo va al Stade de France, pero el presidente electo de Islandia Gudni Johannesson, elegido el sábado pasado y que asumirá el cargo el 1 de agosto, va a estar en las gradas.

"Voy a estar en las tribunas con los hinchas y voy a usar la camiseta islandesa (...) ¿por qué voy a ir al palco VIP?", dijo a la cadena CNN.

Los que se quedan en la isla también son locos por el fútbol, ahora. "Me he encontrado con gente que jamás miró fútbol. No aman el fútbol, pero todos son amantes del fútbol en Islandia hoy en día", cuenta Gunnar Lar Gunnarsson, de Manhattan Marketing, la empresa que instala la pantalla gigante en la capital.

Para los tres partidos de la fase de grupos, se había instalado una pequeña "fan-zone" como las que se ven en Francia, en una plaza del centro de Reykjavik, Ingolfstorg.

Con el Inglaterra-Islandia de octavos de final, había que ver las cosas más grande: el parque Arnarholl, que tiene la ventaja de estar en pendiente, fue el centro de reunión con 10.000 personas enganchadas mirando el encuentro de Niza, con una vista al océano de fondo.

¿Cuántos espectadores van a ir a ver el partido contra Francia? "¡Espero 30.000 personas! Creo que habrá entre 20 y 30.000", respondió.

Como las previsiones meteorológicas se anuncian favorables para el domingo (fresco pero con sol), tal vez no habrá lugar para todo el mundo en la plaza y eso lo podrán aprovechar los bares, explotando la fiebre de la Eurocopa en el pequeño país nórdico de 330.000 habitantes.
AFP

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