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Legisladores chocan y el temor recorre parlamento en Brasil por retorno de Rousseff

Legisladores chocan y el temor recorre parlamento en Brasil por retorno de Rousseff

Una propuesta para acelerar el juicio que puede llevar a la destitución de la presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, causó polémicas hoy en la comisión responsable por el proceso e impidió consensos en relación al cronograma de trabajo.

La propuesta fue presentada por la senadora Simone Tebet, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el presidente interino del país, Michel Temer, y abre la posibilidad de que el juicio político contra Rousseff concluya a mediados de julio y no en los primeros días de agosto, como estaba planteado.

La moción fue aceptada por la clara mayoría de los 21 senadores de la comisión, que es favorable a la destitución de Rousseff, pero rechazada en forma airada por los partidarios de la mandataria, que fue suspendida de sus funciones el pasado 12 de mayo para responder al proceso.

En la sesión estaba presente el representante de Rousseff, José Eduardo Cardozo, quien alertó que recortar los plazos “afectará el derecho a la debida defensa”, por lo que anunció que recurrirá ante el Tribunal Supremo, que comparte con la comisión del Senado todas las responsabilidades del juicio político.

La comisión se reunió hoy para discutir las próximas fases del proceso y votar un calendario de trabajo, que según la propuesta del senador instructor, Antonio Anastasia, concluiría entre los días 1 y 2 de agosto, cuando el pleno del Senado sería convocado para la primera de dos sesiones en que se decidirá el destino de Rousseff.

Sin embargo, la proposición planteada por la senadora Tebet puede adelantar esa primera sesión para el 12 de julio, lo cual generó fuertes protestas de los parlamentarios afines a Rousseff.

“Quieren convertir esto en un tribunal de excepción”, reclamó la senadora comunista Vanessa Grazziotin, al tiempo que el Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff, anunció también su intención de acudir a la Corte Suprema.

La polémica fue inicialmente saldada gracias a una decisión del presidente de la comisión, Raimundo Lira, quien se mostró dispuesto a consultar al Supremo sobre los plazos para el proceso.

Tras casi tres horas de polémicas, se acordó que el asunto será planteado al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, quien en principio tendrá la última palabra sobre el asunto.

Esta misma semana, al participar en un evento en Sao Paulo, el presidente del Supremo fue consultado al respecto y consideró que “siempre que alguna de las partes esté inconforme, los plazos pueden ser cuestionados” ante la corte.

Sin embargo, declinó opinar sobre el tiempo que sería considerado “necesario” para juzgar a un jefe de Estado.

“No hay plazos prefijados. Si la Corte Suprema fuera consultada sobre el asunto, decidirá oportunamente”, declaró.

Por otro lado,  el ministro de la Presidencia de Brasil, Eliseu Padilha, admitió este jueves que existe “preocupación” en el entorno del mandatario interino, Michel Temer, frente a un eventual regreso al poder de la presidenta suspendida Dilma Rousseff.

“Preocupa, sí. Hay preocupación”, declaró Padilha en una rueda de prensa, consultado sobre la posibilidad de que algunos senadores que el mes pasado se pronunciaron por admitir a trámite el proceso contra Rousseff voten ahora en contra de su posible destitución.

El juicio político que puede despojar a Rousseff de su mandato fue instaurado el pasado 11 de mayo por el Senado, con 55 votos a favor y 22 en contra.

En la votación definitiva, que ocurrirá una vez que concluya la fase procesal, la mandataria será definitivamente destituida solo en caso de que lo respalden al menos 54 de los 81 senadores, lo cual representa una mayoría calificada de dos tercios.

En las últimas dos semanas, al menos dos de los senadores que apoyaron la apertura del juicio político han sugerido que pudieran votar en contra la destitución, lo cual pudiera llevar a la absolución de Rousseff y a su inmediato retorno al poder.

“Estamos a unos 60 días de la votación (definitiva) y, por lo tanto, vamos a escuchar muchas manifestaciones que no esperábamos”, declaró Padilha.

No obstante, subrayó que “la premisa es la voluntad de la mayoría de la población brasileña”, que en su opinión es favorable a que se destituya a Rousseff y a que Temer continúe en el poder hasta que se celebren las elecciones previstas para octubre de 2018.

“Tengo certeza de que el Senado lo retratará”, indicó Padilha, aunque apuntó que “para eso, el Gobierno (de Temer) tendrá que hacer su parte” y recobrar la confianza de la sociedad y los inversores en el futuro del país y en la fortaleza de sus instituciones.
EFE


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