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Escritor Diego Fischer lanza artillería pesada contra Zíngaros

Escritor Diego Fischer lanza artillería pesada contra Zíngaros

El escritor Diego Fischer decidió ''romper el silencio'' y dar su versión sobre el litigio que inició contra Zíngaros por el uso de su libro para una parodia. Calificó de ''falsedades, inexactitudes e improperios'' las declaraciones públicas de Ariel ''Pinocho'' Sosa y afirmó que esperará ''el veredicto de la justicia''.

En los últimos días se difundió la noticia de una demanda contra el grupo de parodistas Zíngaros, iniciada por el escritor Diego Fischer. Ariel "Pinocho" Sosa, director de la agrupación carnavalera, estuvo en programas de radio y televisión hablando sobre el tema.

En el programa radial Segunda Pelota, Sosa dijo que el escritor le había pedido entradas para ver al conjunto y que luego, sorpresivamente, recibió una denuncia a través de AGADU y una reclamación de 10.000 dólares. Sosa agregó que tiempo después recibió un nuevo reclamo por 4.000 dólares y que, finalmente, el reclamo judicial es por "cien lucas". El Zíngaro manifestó enojo por esta situación y dijo que su abogado le recomendó no hablar del tema, debido a su carácter "temperamental".

Fischer, autor de Al encuentro de las Tres Marías -novela sobre la vida de Juana de Ibarbourou- escribió una carta abierta decidido a "romper el silencio" y dar su versión sobre los hechos porque, expresa en la misiva, sus derechos fueron "avasallados".

El escritor explica cómo se enteró de que Zíngaros haría una parodia sobre Juana de Ibarbourou y expresó su sorpresa por no haber sido siquiera consultado por la agrupación. "Accedí al libreto de la parodia titulada Juana de América y debo decir que mi indignación fue muy grande, al comprobar que escenas, diálogos y la sucesión de la historia fue tomada -muchas veces- textualmente de mi libro", expresa.

"Desde un comienzo solicité asesoramiento legal y se me sugirió que ejerciera mi derecho de levantar la parodia. Me negué. ¿Por qué? Porque sabía que, si tomaba esa resolución, afectaría a muchas personas que nada tenían que ver con la vulneración de mis derechos como autor y que -seguramente- habían trabajado muy duro para la temporada de Carnaval", continúa la carta en otro tramo.

El escritor concurrió a una instancia de negociación en la que no obtuvo una respuesta satisfactoria de Ariel Sosa ni de Marcelo Vilariño, el letrista del conjunto. Dijo además que desde Zíngaros se aceptó su propuesta de negociación después de terminado el concurso de carnaval.

"Es muy llamativo que, en estas horas, luego de que se produjera la audiencia de conciliación la semana pasada, en la que el señor Sosa y el señor Vilariño concurrieron, al igual que quien esto escribe y a través de su abogado manifestaran que 'no tenían ninguna propuesta para hacer', se haga esta campaña de difamación. ¿Por qué no hablaron en febrero?", cuestiona.

"La tergiversación de los hechos, la descalificación de las personas, la prepotencia y el desprecio por el trabajo ajeno, nunca han sido mis herramientas para manejarme por la vida. Yo, sigo apegado a mis principios y continúo transitando con serenidad el camino de la ley y de ahora en más, aguardaré el veredicto de la justicia", culmina.

Lea la carta completa:

Montevideo, 11 de mayo de 2016.

Estimados colegas y amigos:

Sorprendido por la difusión que alcanzó la información acerca de la audiencia de conciliación celebrada con los señores Ariel Sosa y Marcelo Vilariño, director y letrista respectivamente del conjunto de Carnaval Los Zíngaros, y por la serie de falsedades, inexactitudes e improperios que ha expresado el titular de la agrupación carnavalera en distintos medios de comunicación, decidí romper mi silencio y dar mi versión sobre los hechos a través de esta carta.

El 28 de enero pasado y por dos medios de prensa me enteré que Los Zíngaros harían una parodia sobre Juana de Ibarbourou, basada en mi libro Al encuentro de las Tres Marías. Grande fue mi sorpresa, ya que en ningún momento persona alguna de ese conjunto se comunicó conmigo para pedirme la autorización que
exige la ley. Opté entonces por comunicarme telefónicamente con el señor Sosa a quien le pregunté por qué no me había llamado. La respuesta que obtuve fue: "Sí, debí llamarlo", y luego de un cortés y breve monólogo del señor Sosa, en el que habló de las bondades y éxitos de su agrupación, me invitó a ver el espectáculo el lunes siguiente en el Teatro de Verano, comentándome que las entradas ya estaban agotadas pero que él me conseguiría tres. Confieso que finalizada la comunicación, no tuve claro si el señor Sosa estaba hablando en serio o estaba bromeando.

Un par de días más tarde accedí al libreto de la parodia titulada Juana de América y debo decir que mi indignación fue muy grande, al comprobar que escenas, diálogos y la sucesión de la historia fue tomada -muchas veces- textualmente de mi libro. Quiero comentar lo que Al encuentro de las Tres Marías. Juana de Ibarbourou más allá del mito (ese es el nombre completo del libro) representa para mí. Fue el libro que marcó un antes y un después en mi carrera profesional como escritor. Está basado en una profunda investigación periodística que me llevó más de dos años y en la que descubrí a una Juana muy distinta a la que nos habían enseñado en el colegio. Sin destruir el mito y con gran respeto narro allí su vida tal como fue. Vida en la que no faltaron la adicción a las drogas, la violencia doméstica y las grandes penurias materiales. También muestro a la mujer que, con un enorme talento y fuerza, se reponía de las durísimas pruebas a la que la sometió la vida, para luego escribir versos entrañables y prosas memorables.

La primera edición salió en agosto de 2008 y a la fecha lleva vendidas unas 28 reediciones y más de 30 mil ejemplares. Un año más tarde, en 2009, Al encuentro de las Tres Marías tuvo su versión teatral y con un elenco y dirección magistrales, logró dos premios Florencio.

Le debo también a Al encuentro de las Tres Marías el haber recorrido casi todo el Uruguay, ya que no solo de las capitales departamentales, sino de pequeños pueblos me invitaron a presentarlo. En esas giras pude aquilatar cuánto caló en las personas el haber mostrado a Juana como lo que fue: una mujer, una gran mujer. El libro también sirvió para que la obra de Juana fuera reconsiderada por muchos intelectuales que la ignoraban y sus poesías volvieron a ser estudiadas en Primaria y Secundaria, luego de largos años de olvido.

En enero, me encontré que sin mi autorización Los Zíngaros hizo una parodia con mi libro. La idea a priori  podía resultar muy buena, ya que llegaría a un público muy grande que asiste a los espectáculos de Carnaval. Pero se avasallaron mis derechos, que no son ni más ni menos que los de un trabajador.

Desde un comienzo solicité asesoramiento legal y se me sugirió que ejerciera mi derecho de levantar la parodia. Me negué. ¿Por qué? Porque sabía que, si tomaba esa resolución, afectaría a muchas personas que nada tenían que ver con la vulneración de mis derechos como autor y que -seguramente- habían trabajado muy duro para la temporada de Carnaval. También me sugirieron que denunciara la situación ante el jurado del concurso de Carnaval, lo que podría haber producido la inmediata descalificación de los parodistas.

Opté por el único camino que siempre he transitado: el del diálogo. Solicité un ámbito de negociación, para llegar a un acuerdo en el que se reconocieran mis derechos vulnerados. No fue posible. El silencio fue la respuesta. Mis abogados reiteraron el pedido y llegaron a plantear fórmulas para un posible acuerdo. Nada. La respuesta por parte del libretista Vilariño y a través de un abogado, fue el pedido de una mesa de negociación, que llegó a mis asesores legales -vía mail- el viernes 26 de febrero a las 18:10.

Para entonces el concurso de Carnaval había finalizado y se aguardaba su fallo el domingo 28. Es muy llamativo que, en estas horas, luego de que se produjera la audiencia de conciliación la semana pasada, en la que el señor Sosa y el señor Vilariño concurrieron, al igual que quien esto escribe y a través de su abogado manifestaran que "no tnían ninguna propuesta para hacer", se haga esta campaña de difamación. ¿Por qué no hablaron en febrero?

La tergiversación de los hechos, la descalificación de las personas, la prepotencia y el desprecio por el trabajo ajeno, nunca han sido mis herramientas para manejarme por la vida. Yo, sigo apegado a mis principios y continúo transitando con serenidad el camino de la ley y de ahora en más, aguardaré el veredicto de la justicia.

Diego Fischer

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