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10 secretos que los casinos no quieren que descubras

10 secretos que los casinos no quieren que descubras

En algún momento del futuro remoto, digamos en el año 3.225, los historiadores estudiarán la antigua sociedad occidental y fijarán su atención en una particular creación humana: la legendaria eficiencia de los casinos para succionar dinero. El maravilloso método desarrollado por los casinos para sacarnos el dinero resulta tan impresionantemente cargado de ingenio y precisión como las mismísimas pirámides del Antiguo Egipto.

“Te podría dar un método 100% efectivo para ir al casino y salir con una pequeña fortuna: entrar con mucho más dinero”, dice entre risas Sal Piacente, un ex crupier de casino y miembro del personal de seguridad que ahora dirige UniverSal Game Protection Development, una empresa dedicada a formar a personal de casinos. Él y otros expertos saben de primera mano que su razón de ser no es solo sacar dinero a los jugadores, sino también salvaguardar y mantener el dinero que ya está dentro; los juegos que se ofrecen siempre se inclinan a favor de la casa y además existen unas medidas de seguridad diseñadas para atrapar a los ladrones y a los que hacen trampas”.

Yahoo Travel ha hablado con Sal y otros expertos que tienen años de experiencia en el sector para sacar a la luz algunos oscuros secretos de los casinos. Estos secretos no son solamente una curiosidad. Si los conoces podrás perder menos dinero durante tu próxima visita a un casino. Solo perderás un poco.

Algunos juegos son más una estafa que otros, incluso para los estándares de los casinos.

El póquer caribeño [“Caribbean Stud Poker”] es una estafa, dice una persona cercana al mundo de los casinos.

Es sabido que prácticamente todos los juegos que se pueden encontrar en un casino están diseñados para barrer hacia casa. A pesar de ello, Sal asegura que hay algunos juegos peores que otros.

“Muchos de estos juegos están diseñados de forma que el jugador no pueda ganar”, explica Sal. “Por esta razón los jugadores deben darse cuenta de que les conviene mantenerse alejados de ciertos juegos”.

En la primera posición de su lista se encuentran los llamados “juegos de feria”, típicos de los casinos tradicionales: el blackjack, dados y el bacará.

“Póquer de tres cartas, Let it Ride, Caribbean Stud… en todos estos juegos suele ganar la casa, especialmente en aquellos casinos diseñados con mayor audacia”, dice Sal. “A la gente le gusta estos juegos porque los premios son más suculentos, con una ratio de 9 a 1, 8 a 1 o incluso 250 a 1, pero lo cierto es que se suele perder más de lo que se gana”.

A Sal le inspira un desdén particular el blackjack de doble exposición, básicamente porque lo considera un timo. ¿Por qué? Debido a sus estrictas normas sobre cuándo se puede doblar y porque si se empata con el crupier sin tener un blackjack, la banca gana. “Esto significa un 9% de ventaja para la casa”, dice Sal. “¡El crupier debería ir vestido con un pasamontañas [de ladrón] cuando reparte las cartas!”

2. Algunos juegos son “buenos”, o al menos no tan malos.

“Existen juegos en los que los turistas tienen más posibilidades de ganar”, explica Derk Boss, un investigador privado de Nevada y experto en vigilancia y seguridad en casinos. Si tiene que quedarse con uno, elige el blackjack. “Si eres un buen jugador o estudias el juego a fondo, puedes reducir bastante la ventaja con la que parte la casa”, asegura. También le gusta el vídeo póquer. “Se trata de un juego cuyas estrategias se pueden aprender”, continúa. “Eso no garantiza la victoria, pero aumenta considerablemente las probabilidades. Se reduce la ventaja de la casa y pone las cosas un poco más a favor del jugador”.

3. Todo lo que ves está diseñado para hacer que te quedes en el casino.

Cualquier persona que haya estado en un casino sabe que estos están diseñados para que el jugador pierda la noción del tiempo (y la del dinero). Esto se traduce en un espacio sin ventanas ni relojes. “Es exactamente lo mismo a las dos de la madrugada que a las dos del medio día”, dice Sal. Algunos casinos hacen todo tipo de cosas, incluso artimañas sensuales para que la gente siga ahí, apostando. “Tienen stripper y bailarinas de barra”, dice Sal. “Si vas a un casino de Las Vegas ahora mismo, comprobarás que parece un club de estriptis, con chicas bailando en las barras verticales para lograr que los hombres se queden en las mesas”.

Y no hay que dejarse engañar por la comida y la bebida gratuita que puedes consumir. El propósito es el mismo. “Me divierte cuando la gente me dice: ‘¡Sal, me dieron 20 dólares para gastar en el bufet, y gratis!’”, dice entre risas. “Yo les digo: ‘Te sentaste en la mesa de blackjack, perdiste 200 dólares y te regalaron 20 dólares para el bufet’”. En realidad la comida sale cara.

4. Los miembros del equipo de seguridad seguramente te vigilará en todo momento mientras estés en el casino.

Si uno va a un casino debe asumir que va a ser sujeto de vigilancia. “Los casinos están repletos de cámaras de videovigilancia”, avisa Derk. “En cuanto alguien accede al interior del recinto, si queremos controlar todos sus movimientos, podemos hacerlo fácilmente. Podríamos rastrear todos sus movimientos allá donde vaya, excepto en el baño y en su habitación de hotel”. Generalmente los casinos utilizan servicios de vigilancia para atrapar a delincuentes que se aprovechan de los turistas y a estafadores. De hecho, Derk asegura que se puede hacer zoom hasta ver las cartas que el jugador tiene en las manos. Todo esto desde una sala cerrada y de alta tecnología situada en algún punto del casino donde un vigilante puede estar pendiente de ti.

5. Si ganas a lo grande, no lo dudes: te están vigilando.

Puedes estar seguro: si ganas un monto considerable o tienes una buena racha, el personal de seguridad pondrá su atención en ti. “Cuando alguien está ganando mucho dinero, nosotros verificamos todo lo que hace”, dice Derk. “La persona no lo sabe, por supuesto. Digamos que un chico gana 100.000 dólares en una partida de blackjack. Yo me aseguraré de que todo sea legal, de que no haga trampas, “conteo de cartas” o algo por el estilo”. Derk explica que en este caso, el personal de seguridad evaluará el comportamiento del jugador: se verifican los vídeos para asegurarse de que el jugador o jugadora no muestre señales de hacer trampas o el conocido como “conteo de cartas”. Después se revisa la lista negra. “Tenemos una base de datos con personas que comenten este tipo de estafas, por lo que recurrimos a ellas para hacer nuestras comprobaciones”, afirma Derk.

Los ganadores de las máquinas tragaperras también son analizados. “Imaginemos que alguien gana 500.000 dólares en una máquina tragaperras”, dice Derk. “Lo revisaremos aunque solo sea para garantizar que todo esté correcto; que no hayan abierto la máquina o algo por el estilo”.

A pesar de esto, no hay que preocuparse: la función del personal de seguridad no es acosar a los ganadores. “Si es legítimo, está perfecto, no hay problema y seguimos con otros jugadores”, dice Derk. “Queremos que las personas ganen dinero. De lo contrario no jugarían”.

6. Si haces trampas, el personal de seguridad lo puede saber porque conocen los gestos.
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Los jugadores de póquer saben todo acerca de los “signos”, actitudes que delatan acciones o intenciones determinadas. Los que cuentan las cartas y los que hacen trampas gesticulan de una forma particular, y el personal de seguridad está siempre al acecho de esos pequeños indicios. “Buscamos cualquier signo que sugiera que se están haciendo trampas”, dice Derk. “Si estás entrenado para identificarlo, este tipo de comportamientos se intuye fácilmente”. Aunque Derk no quería desvelar los gestos en cuestión, dejó entrever algunos:

Dos chicos sentados juntos y muy cerca: Derk explica que dos personas que juegan al blackjack en la misma mesa no suelen sentarse cerca, especialmente si hay otros asientos vacíos. “La mayoría de chicos no se sientan así”, asegura. “Las mujeres sí lo hacen, pero los hombres no”.

Derk dice que este tipo de comportamiento puede ser un indicio de que esa pareja esté compinchada. “Están intentando tener una buena mano, lo cual, créeme, ocurre”, dice. “Se sientan muy cerca el uno del otro y una vez repartida la mano tienen los brazos cruzados. Sospechamos que están compartiendo información sobre sus cartas, así que eso llama nuestra atención”.

 Una forma extraña de gestionar su dinero: imagina que alguien apuesta 100 dólares durante tres o cuatro manos y que después, de la nada, apuesta 10.000 dólares. “Para nosotros eso es un indicador de que quizás esté recibiendo información”, explica Derk. “Puede que esté viendo las cartas de los demás jugadores, quizás haga ‘conteo de cartas’ o simplemente esté siguiendo los juegos y sacando conclusiones. Estas personas suelen esperar a que se den ciertas condiciones durante el juego, así que hasta entonces estarán tranquilos, sin arriesgarse demasiado. Cuando llegue el momento adecuado darán el golpe de gracia”. Derk afirma que esa es una alerta roja.

“Los que miran a todas partes”: Un claro indicador para detectar saboteadores de máquinas tragaperras. “Si alguien hace trampas con una máquina tragaperras, de forma invariable, se sienta y no tiene necesidad real de mirar la máquina, porque básicamente ya sabe lo que tiene que hacer”, dice Derk. “Por tanto, esta gente suele mirar hacia todos lados buscando con la mirada al personal de seguridad. Esto es lo que llamamos ‘fisgones’. Este es un gran indicador para nosotros porque los jugadores de máquinas tragaperras [los normales] no hacen eso. Generalmente el que juega a estas máquinas se concentra en eso y no quiere que nadie lo moleste. Así que si alguien está mirando de esa forma hacia todas partes, esto captará nuestra atención y no pararemos hasta averiguar el porqué de ese comportamiento”.

7. Uno de los pocos lugares del casino en los que es probable que no te vigilen tanto: las salas de póquer.

La sala de póquer: una utopía de la autovigilancia.

“Lo creas o no, lo cierto es que no dedicamos mucho tiempo al póquer”, aclara Derk. Por un lado, dado que los jugadores de póquer se enfrentan a otros participantes y no a la casa, el casino pone prácticamente una cantidad muy pequeña de dinero suyo en juego. Son los propios jugadores los que engordan el bote, y esa es la segunda razón por la cual el personal de seguridad no monitorea las salas de póquer de cerca. “Los policías son los mismos jugadores”, dice Derk. “La gente que juega al póquer de forma regular sabe cuando alguien se está arruinando o cuando alguien está tratando de sacar partido de una situación, por lo que lo dirán en voz alta. Por interés propio, son ellos los que prestan mayor atención a estas cuestiones”.

8. A los crupieres les gusta que los jugadores dejen propina.

¿Has ganado mucho? ¡No olvides compartir una pequeña parte con tu crupier favorito!

Se trata de una regla básica de comportamiento en los casinos, así que dales propina a los repartidores. “Los crupieres suelen ganar el salario mínimo, o un poco más dependiendo del lugar”, explica Sal. “La mayor parte de su sueldo son las propinas”.

La esposa y socia de Sal, Dee –también ex crupier de casino–, está de acuerdo en esto. Sin embargo, asegura que a pesar de las políticas comunes de los casinos, la mayor parte de crupieres prefieren que los jugadores apuesten más en lugar de recibir una ficha. “Si te preguntan si prefieres quedártela o apostarla, lo más lógico sería aceptar la propina”, dice Dee. “Pero la mayoría preferimos que lo apuesten, porque entonces hay más probabilidades de conseguir el doble de dinero”.

9. Los crupieres sienten compasión cuando les va mal a los jugadores.

Sí, es posible que el crupier piense que debes alejarte de la mesa, pero nunca te lo dirá.

Cuando alguien está perdiendo hasta la dignidad, se puede esperar un poco de piedad silenciosa, pero no mucho más. “Me sabe mal por el hombre, pero yo no puedo decirle: ʽSeñor, ya ha perdido demasiado esta noche, quizás sería mejor que se fuera”, dice Sal. “Ese no es mi trabajo. Yo no puedo hacer nada”. Aun así, Sal reconoce que los crupieres a veces actúan en base al éxito (o fracaso) del jugador. “Si un hombre da propinas no quieres que pierda”, dice, y añade: “Si no te da propinas, por una parte ¡sí quieres que deje de ganar!”

10. Sí, los crupieres algunas veces roban.

Sí, es cierto: algunas veces los crupieres no son honestos ni respetables (Foto: iStock).

¿Cuál es el caso de negligencia más habitual con el que ha tenido que lidiar Sal en los casinos? Una pista: no son 11 estafadores expertos en tecnología liderados por George Clooney. “En la vida real no ocurre lo que se ve en algunas películas de Hollywood, pero lo cierto es que algunos crupieres son pillados infraganti mientras cogen una ficha y se la guardan en el bolsillo”, dice Sal. “Nada demasiado sofisticado”. Esa es la razón que hay detrás de esos extraños ritos que practican los crupieres. “Todo lo que hacen tiene una razón de ser”, dice Sal. Por ejemplo, si un crupier deja una mesa, antes debe “lavarse las manos”. “Dan palmadas y ponen las manos con la palma mirando hacia arriba para mostrárselas a la cámara y demostrar que no están robando nada”, dice Sal.

Si hay un crupier que roba, existen muchas medidas de seguridad para manejar la situación. Eso depende del casino y de dónde esté situado. “En Las Vegas, será arrestado directamente en la misma mesa”, explica Sal. “Le pondrán unas esposas y lo harán caminar delante de todo el mundo para que lo vean. Esto es conocido como ‘el paseo de la vergüenza’. En algunos lugares no desean un esc  ndalo ni publicidad negativa. Prefieren hacerlo cuando termine la partida. En ese caso se le llama al despacho del gerente o el encargado y ahí se le arresta”.

El hecho de que en los casinos los juegos están amañados es un secreto a voces, al menos en términos nominales. “Cuanto más tiempo se pase ahí, mayores serán las posibilidades de perder y de dejar tu dinero en el casino”, dice Dee. “Hay que ser realistas: su razón de ser es ganar dinero”, pero aun sabiendo esto, los casinos no dejan de ser divertidos. “La gente va para pasar un buen rato”, dice Dee. “Así que si estás pasando un momento agradable y además consigues ganar algo de dinero, pues mejor que mejor”.

Esta es la razón por la que los historiadores del año 3.225 estudiarán nuestros casinos: buscar nuevas ideas para pasar unas vacaciones más lúdicas y cargadas de nostalgia.
Por Sid Lipsey, Yahoo Noticias International

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