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CAUSA ABIERTA

Luis Almagro asume conducción de una OEA en busca de su nuevo rostro

Luis Almagro asume conducción de una OEA en busca de su nuevo rostro

El diplomático uruguayo Luis Almagro asume este martes la dirección de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la tarea de conducir el proceso de renovación y convencer a Cuba a reintegrarse a la entidad.

Almagro fue elegido Secretario General de la organización continental el pasado 18 de marzo, en una disputa en que fue candidato único para sustituir al chileno José Miguel Insulza, quien ocupó la secretaría general por una década.

"No me interesa ser el administrador de la crisis de la OEA, sino el facilitador de su renovación", dijo Almagro, con su tradicional hablar pausado, en su primer discurso como Secretario General, en una frase que constituye un mapa de sus desafíos prioritarios.

En 2014 la OEA aprobó un ambicioso plan de renovación, inicialmente lanzado por Insulza, para tratar de adaptar a la entidad, surgida de la guerra fría en 1948, a los desafíos contemporáneos.

En este escenario, las tareas prioritarias de Almagro son la redefinición de la situación presupuestaria de la OEA, la superación de las evidentes divisiones internas y, por sobre todas las cosas, recuperar la credibilidad política de la entidad.

- Recuperar la credibilidad -

En todos sus discursos Almagro ha dejado claro que el surgimiento de entidades como la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) han obedecido a necesidades específicas en la región, pero también a espacios que la OEA ha dejado de ocupar, enredada en su propia burocracia.

Para la superación de la crisis interna y la conducción de la renovación de la OEA, Almagro cuenta con un capital político personal envidiable: el apoyo de todo el espectro político continental, desde Caracas a Washington.

El ex canciller uruguayo fue electo al cargo de Secretario General con nada menos que 33 votos a favor, sin votos en contra y con una misteriosa abstención cuya autoría jamás fue revelada.

Pero si semejante agenda aún no es suficiente, Almagro tendrá por delante otra tarea de Hércules, convencer a Cuba a aceptar la mano extendida por la OEA y volver a ocupar la silla de la que fue expulsada en enero de 1962.

En una histórica reunión en Honduras en 2009, la OEA dejó sin efecto la exclusión de Cuba, abriendo así la puerta a una reaproximación, aunque poco después el propio gobierno cubano dejó claro que no tenía interés en iniciar ese camino de retorno a la entidad.

- Construir puentes con Cuba -

Sin embargo, en diciembre del año pasado Cuba y Estados Unidos tomaron de sorpresa a todo el mundo al anunciar el inicio de un proceso de negociaciones para restablecer relaciones diplomáticas, dejando atrás medio siglo de ruptura y tensiones.

En declaraciones a la AFP, Insulza comentó que la OEA debería respetar los tiempos de Cuba para recomponer sus lazos con la entidad. "Hay que darle tiempo al tiempo, porque Cuba tiene un largo camino de retorno", dijo Insulza.

En la visión del dirigente chileno, esa aproximación podría darse gradualmente, con Cuba incorporándose a iniciativas sectoriales o específicas de la OEA, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), antes de completar el proceso.

De forma similar, en la ceremonia en que fue electo secretario general, Almagro llegó a adelantar que la OEA "tiene la obligación de generar una agenda política y de diálogo con Cuba, que vaya acercando a las partes y resuelva los temas pendientes".

Otro desafío de Almagro será fortalecer el sistema regional de derechos humanos, que es conducido por la Comisión (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).
AFP

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