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CAUSA ABIERTA

Sevilla derriba el muro franquista que aislaba a las tumbas judías y no católicas

Sevilla derriba el muro franquista que aislaba a las tumbas judías y no católicas

El Ayuntamiento de Sevilla está derribando un muro del cementerio levantado durante el franquismo para integrar las sepulturas de los "disidentes" del catolicismo y de los judíos con el resto de las tumbas, algo que no ocurrirá con los enterramientos musulmanes porque esta comunidad no lo quiere. La puerta de entrada de los disidentes, que ahora se llama Paseo de la Libertad y ocupa 2.000 metros cuadrados, no tiene símbolos religiosos y sólo mantiene un reloj de arena con alas como representación de la fugacidad del tiempo.
Allí se enterraban, entre otros, a protestantes, evangelistas, suicidas, a niños sin bautizar o incluso a un cura que dejó el sacerdocio porque se casó y que murió en 1892.
En esa zona, distante pocos metros de la que acoge a las tumbas de personajes famosos como toreros o tonadilleras, no es raro encontrarse sepulturas de franceses, alemanes o incluso de un palestino con una lápida escrita con caracteres árabes y latinos.
Junto a las tumbas de los disidentes está el espacio con unos sesenta enterramientos hebreos, el más antiguo de los cuales es de 1883 -año 5643 del calendario hebreo-, donde yace un chico de 17 años.
Desde el Ayuntamiento se quiere que todas las zonas se comuniquen y que se integren con el espacio destinado a la futura ampliación del camposanto, ha precisado a EFE la concejal responsable del cementerio, Teresa Florido.
Para ello, la zona de los judíos ya se comunica visualmente con el Paseo de la Libertad gracias a que se ha tirado parte del muro que les separa, donde se colocará una valla con elementos que recojan el número cabalístico de los hebreos, el siete.
El cementerio municipal de San Fernando abrió sus puertas en 1853 con tres partes diferenciadas: la de los católicos, la de los disidentes del catolicismo y la de los hebreos.
Tras la Guerra Civil se creó una zona nueva para los musulmanes que ayudaron al dictador Francisco Franco durante la Guerra Civil, aunque ésta no se integrará con el resto porque no lo quieren sus dirigentes en Sevilla, según la concejal.
En la II República se unieron todas las zonas porque el Gobierno decretó la aconfesionalidad de los cementerios, pero tras la Guerra Civil se volvió a levantar el muro que separaba a los disidentes de los hebreos y de los católicos.
En la obra que el Ayuntamiento pretende acabar en julio próximo se dejará parte de ese muro para recordar su historia, y la idea es hacer del entorno un jardín romántico con instalaciones de agua que permitan al caminante, junto a su "musicalidad" y la "belleza de la vegetación, obtener una visión conjunta de las distintas culturas", ha precisado la arquitecta responsable del proyecto, Isabel Moreno.
El cementerio tiene 28 hectáreas y 99.474 "unidades de enterramiento", en cada una de las cuales pueden acogerse los restos mortales de varias personas.
Con estas obras, el Ayuntamiento subraya que destina un total de seis millones de euros en la adecuación y mejora de las infraestructuras del cementerio de San Fernando.

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