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CAUSA ABIERTA

Los productos domésticos más tóxicos

Los productos domésticos más tóxicos

Lógicamente, todos esperamos encontrar sustancias tóxicas en los productos de limpieza y pesticidas. Sin embargo, no es tan fácil imaginar que las toxinas puedan estar en nuestra cama o, lo que es peor, en la cuna de nuestro bebé.
Desgraciadamente, las sustancias químicas perjudiciales no solo se encuentran en la espuma de los colchones o de los cojines de lactancia, sino también en multitud de productos cotidianos, como desodorantes, ambientadores, botellas plásticas y en algunas sartenes y cazuelas con revestimiento de teflón. Lo que es más: es casi imposible eliminar todas estas toxinas de nuestros hogares. Ni siquiera a los científicos medioambientales les resulta fácil liberar de toxinas sus hogares. Heather Stapleton, asistente de cátedra de química medioambiental en la Duke University, afirma que en la espuma hay muchas sustancias químicas tóxicas: se trata de productos retardantes de llama asociados a problemas neurológicos y de desarrollo en niños y niñas.
"Muchos productos infantiles contienen estas sustancias químicas, como mecedoras o las mesas cambiador -afirma Stapleton-. Tengo un laboratorio, por lo que he podido analizar muchos productos, pero hace poco descubrí que el colchón que usaba mi hijo de 10 meses en la escuela infantil contenía retardantes de llama. Enseguida fui a comprarle un colchón orgánico."
Los expertos creen que los niños son los que están más expuestos a las sustancias químicas tóxicas, porque entran en contacto con gran cantidad de polvo en sus juegos, y las toxinas se adhieren fácilmente al polvo y la suciedad.
"Hemos encontrado niveles notablemente altos de estas sustancias químicas en el polvo que hay en los interiores -explica Stapleton. Incluso se encuentran en nuestra comida, en bajas cantidades."
Irónicamente, el uso de retardantes de llama en los productos de espuma se debe a una normativa de California, del decenio de 1980, que se creó para proteger a los niños. Tras esta normativa, muchos fabricantes empezaron a agregar los retardantes de llama a sus productos.
Las sustancias químicas retardantes de llama que más se usaban hasta hace poco eran los denominados polibromodifenil éteres, o PBDE. Los PBDE no se han encontrado solamente en niños y niñas, sino también en la leche de madres jóvenes. Desde 2004, los fabricantes estadounidenses han ido retirando progresivamente los PBDE, debido a las pruebas cada vez más sólidas de su toxicidad.
Sin embargo, para seguir cumpliendo la normativa los fabricantes se han limitado a sustituir los PBDE por otras sustancias químicas. Sus sustitutos son ligeramente mejores, explica Stapleton, que está realizando un estudio de 100 productos para bebés. En su investigación, Stapleton ha descubierto que los retardantes de llama alternativos pueden ser tan tóxicos como los PBDE.
Los retardantes de llama también se encuentran en muchos productos electrónicos: se pulverizan en las tarjetas de circuitos impresos y las carcasas plásticas. El grupo de retardantes más utilizado en electrónica es el de los brominados (BFR), que se ha relacionado con un menor desarrollo cerebral y problemas de aprendizaje, conducta y memoria en niños.
Casey Harrell, coordinador de la campaña de Greenpeace sobre productos electrónicos, afirma que su organización ha estudiado 100 hogares y ha encontrado BFR en todos ellos, en distintos niveles. Harrell afirma que los dispositivos electrónicos emiten pequeñas cantidades de BFR, que luego se acumulan con el polvo.
"Muchas madres acuden a nosotros para preguntarnos cómo pueden eliminar estas sustancias de sus hogares inmediatamente -cuenta Harrell-. Les decimos que lo tienen muy difícil. Esta sustancia es muy penetrante y no se elimina con un simple barrido."
Los BFR no son las únicas sustancias químicas que se encuentran en los aparatos electrónicos. Los ftalatos se utilizan en cables e hilos de cable para ablandar el plástico que los rodea, con el fin de darles mayor flexibilidad. Los ftalatos se han relacionado con una alteración del funcionamiento del sistema endocrino, encargado de regular el crecimiento y el desarrollo de los niños. La Unión Europea prohibió el uso de ftalatos en los juguetes infantiles en 2005.
Una forma de "desintoxicar nuestras casas" es comprar mejor. Es importante leer las etiquetas. En general, cuantos menos productos químicos contenga un producto, mejor. Sonya Lunder, analista sénior de la organización sin ánimo de lucro Environmental Working Group, afirma: "Animamos a la gente a que se fije y dedique tiempo a ver qué productos utiliza."
Stapleton y Harrell también recomiendan a los consumidores a actuar fuera de sus hogares. "Se pueden hacer cosas en casa y felicito a la gente que lo hace -dice Harrel-. Pero no podemos vivir en una burbuja. Tenemos que presionar a esos fabricantes para que vayan reduciendo el uso de sustancias químicas hasta dejar de usarlas por completo y pedir que se hagan leyes que las prohíban y las eliminen."

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