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El beso de Leonor

El beso de Leonor

Vestidas las tres en los mismos colores, de blanco y violeta, la Princesa de Asturias y sus dos hijas, las Infantas Leonor y Sofía, acudieron ayer por la tarde al Real Club Náutico de Palma a recoger a Don Felipe, que poco antes había regresado del mar, después de competir en la quinta jornada de la regata de la Copa del Rey de vela. Doña Letizia llegó en coche con sus hijas y dejó el vehículo metros antes de la entrada del club, al que accedió caminando. En esta ocasión, no tuvo oportunidad de aparcarlo en la puerta, como ocurrió el lunes pasado, cuando dio un par de golpecillos al bolardo y la anécdota dio pie a algunas bromas y comentarios machistas. Doña Letizia se paró unos instantes con las niñas a la entrada del club para que los fotógrafos y cámaras que hacían guardia en la puerta pudieran tomar unas imágenes, momento en el que la Infanta Leonor, que suele ejercer de hermana mayor, sorprendió con un cariñoso beso a Sofïa. Madre e hijas pasaron al interior del edificio, en cuya cafetería ya las aguardaba el Príncipe junto a sus compañeros del velero «CAM» y otros regatistas. Los Príncipes y las niñas estuvieron algo más de media hora en el Náutico y después se fueron juntos por el mismo camino por el que había llegado Doña Letizia. Hoy se disputarán las últimas pruebas de la regata, que terminará esta noche con la entrega de los trofeos, acto al que asistirán el Rey y los Príncipes. La presencia de la Reina no está confirmada, pues ayer se encontraba todavía en Grecia. Don Felipe apura sus últimas horas en Mallorca antes de viajar mañana hacia Ecuador, donde representará a España en la toma de posesión del reelegido presidente Rafael Correa. Hoy terminarán una regatas que nada tienen que ver con las de años anteriores, cuando decenas de megayates se acercaban a la línea de salida para seguir la competición. Ahora lo que se ven son barcos que enseñan la bahía a los turistas, de los que cada uno paga su ticket. La única excepción ha sido el «Amevi» que, con sus más de 80 metros de eslora (helipuerto incluido), es uno de los yates más grandes del mundo. En estos tiempos de crisis, todos los puertos se lo disputarían, pues a su paso va dejando un reguero de ingresos (atraque, combustible, alimentos, bebidas...). Curiosamente, el pasado verano no encontró amarre en Marbella y tuvo que irse a la Costa Azul. Este barco pertenece al «rey del acero», Lakshmi Niwas Mittal, con quien el Rey estuvo cenando en un restaurante de Puerto Portals. (ABC)

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