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Madres e hijos, la otra cara del celibato

Madres e hijos, la otra cara del celibato

El drama que viven los sacerdotes católicos por la prohibición de mantener relaciones tiene varias aristas. Sus compañeras y sus hijos sufren discriminación. Saluda con un beso en la boca a María Cristina y le frota la mano de tanto en tanto. Hace más de 50 años que el padre Alonso Pérez dejó de prestar atención a las lecciones del Seminario Mayor...
"Nos enseñaban a caminar con la mirada en el suelo y a no mirar a la mujer, que era el demonio y la tentación", recuerda este locuaz hombre, de 83 años. Una cachucha negra, saco y chaleco de lana sobre una camisa dan la apariencia de un cura como otros. También el tono pausado de su voz y las arrugas que cruzan la piel de su cara obligan a verlo como un santo varón.
Pero no quiere proyectar esa imagen. Hasta enero de 2007, cuando la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) lo jubiló, celebró los servicios religiosos en su parroquia, La Ferroviaria, en Tungurahua. Y hasta noviembre pasado oficiaba misas en secreto, en San Diego, en la capital.
Nunca colgó la sotana ni vivió crisis de fe, pues se ordenó para influir en la gente humilde. Estaba convencido de que la Iglesia podía ayudar a los pobres. Era feliz frente a los grupos juveniles.
Sin embargo, Pérez no fue un sacerdote católico más. En el país existen 1 728; en promedio hay uno por cada 8 000 habitantes.
Hasta 2007 llevó una doble vida. Aunque sus catequistas, su gente y jerarcas de la Iglesia sabían que desde hace 30 años, además, era padre de familia.
Cristian, su hijo mayor, cumplió 30 y estudia en la U. de San Francisco, en EE.UU. Es doctor en Medicina y Biología. Loly es la hija menor, de 18 años. Desde que María Cristina, ahora de 53 años, supo que estaba embarazada sufrió mucho.
La modista y maestra del Secap se enamoró de un hombre diferente, el Vicario de Pastoral de la Diócesis de Tungurahua, recién llegado de París. No usaba ni cuello clerical, era rebelde y trabajador. Lo acompañaba una religiosa, Marieta González, que lo llamaba "hombre loco".
Según cuenta, una gringa del Cuerpo de Paz le ofrecía mantener una vida sexual. Él tenía terror de aceptar, pensaba que podían chantajearlo. Creía en el ideal de dedicarse a una comunidad como a una novia o a una familia. Fue célibe por 29 años.
"No tenía planes matrimoniales, estaba embelesado en trabajar con la gente", rememora María Cristina. Su relación se mantenía a la distancia. Dio a luz en Quito, tras pasar cinco de los nueve meses de embarazo en Venezuela. Se veían de vez en cuando, citándose en restaurantes o para jugar tenis, con prudencia. Los visitaba los lunes o martes.

"Mija, te quiero mucho, pero no puedo dejar mi situación, es un compromiso demasiado serio", le confesó Alonso. Ella lo aceptó y enfrentó a la suegra, Serafina, quien casi la golpea furiosa. Gritó: "No te hice casar con esta chica sino con la Virgen María".
Cuando tuvieron su segunda niña, una de las hermanas de Alonso lo denunció al obispo Vicente Cisneros. "Mi hermano tiene dos hijos". El obispo le comentó el hecho y el padre le aseguró que pesaba el interés en su herencia y ahí terminó todo.
"El voto de celibato cultiva la hipocresía. Más del 80% de sacerdotes tiene mujeres pobres a su lado. Una copetona o rica lo denunciaría. Son cocineras, amas de llaves y catequistas... He bautizado a los hijos de varios compañeros sacerdotes, sus ‘sobrinos".
Alonso Pérez integra la Asociación de Sacerdotes Casados del Ecuador Yahuarcocha, fundada en 1992. Siete años antes, en 1985, surgió en Ariccia, Italia, la Federación Internacional de Presbíteros Católicos Casados y sus esposas.
En 1990 se formó la Federación Latinoamericana para la renovación de los ministerios, apoyada por el obispo argentino Jerónimo Podesta y su esposa Clelia Luro.
Su presidente es Mario Mullo, ecuatoriano de 66 años, quien dejó el sacerdocio luego de 10 años de servicio. Hace 35 años se casó con Rosa Leiva, hoy de 58.
La pareja tiene tres hijos, Daniela, de 30; Fernanda, de 28, y Mario, de 22. Las chicas están casadas, la mayor dará a luz al primer nieto de Mullo en un mes.
Mullo calcula que en el mundo hay unos 150 000 de 400 000 sacerdotes que dejaron los hábitos por amor. La organización Yahuarcocha cree que es el momento de reactivar el debate sobre el celibato opcional.
Esto tras conocerse la existencia de un hijo del presidente paraguayo, Fernando Lugo, ex obispo de San Pedro. En su país, incluso le compusieron una cumbia: "Lugaucho tiene corazón, pero no usó el condón". Luego fotografiaron al padre Alberto Cutié con una hermosa mujer, en las playas de Miami. Rosa todavía se desencaja al recordar lo sufrido, cuando su actual esposo se despidió en el púlpito de sus feligreses de Calacalí. Les confesó que se enamoró.
"Pueblo chico, infierno grande, todos comentaban el tema. Pude regresar luego de tres años", cuenta Rosa. El padre Mario le contó a su suegra Luz sus intenciones de casarse, tras un noviazgo de tres años. Fue terrible.
Rosa regresaba de su trabajo en Quito. Hasta la esquina de la casa llegaban los gritos de su madre Luz. Ella temblaba. Apenas ingresó, su mamá le tiró el cabello.
"Mojigata. Cómo que tu enamorado es el padre Mario, no sabes que ellos son discípulos de Dios. Es el peor pecado del mundo", le gritó. Le advirtió que si se casaban debía olvidarse de ella.
El matrimonio fue en Quito, en la iglesia de San Isidro de El Inca. Toda la familia de Mario los acompañó. Él los había ido preparando diciéndoles que el celibato no era natural y que no podía vivir una doble vida, como le aconsejaban sus superiores.
En Calacalí, luego de un año, seguían hablando de Rosa y de Mario. El nuevo párroco pidió por "las almas de los amancebados". Su mamá no la perdonó hasta que su consuegra, Elena, le dijo: "Ni una hoja de un árbol se mueve sin el permiso de Dios, no somos nadie para juzgarlos".
Años después, cuando la familia visitaba la parroquia, Rosa seguía sintiendo las miradas. "Me veían como a un animal raro".
En una fiesta de la familia de Mario, un tío sacó a bailar a Rosa y le espetó: "Él no debía casarse, tú te le has de haber insinuado, eres la diabla". Ella lloró.
Mario terminó sus estudios de Sociología en la Universidad Central de Quito y empezó a trabajar en una fundación. Luego como profesor, hoy es subdirector de la Escuela de Arquitectura. También da clases de epistemología en la Universidad Cristiana Latinoamericana.
"De niñas nos contaron que mi padre dejó el sacerdocio porque amaba a mi mamá. No lo vi ni bien ni mal, no entendía de las reglas de la Iglesia", recuerda Daniela, la mayor de sus hijas.
Mario, el menor de los hijos, hoy lo admira por luchar por el celibato opcional y por las mujeres sacerdotisas. "Conoció del mundo a través de las confesiones, no tuvo que experimentar tanto, me entiende".

En 3 años se consigue dispensa

En la Arquidiócesis de Quito hay unos 300 sacerdotes. Tres de ellos han pedido dispensa para dejar el ministerio, según el padre Nicolás Dousdebés, secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.
Para ordenarse se pasa por un período de por lo menos seis años de formación académica, espiritual y humana. "No es que uno no sabe y menos aún que le obligan a vivir el celibato".
Si un sacerdote descubriera que el amor humano hacia una mujer es más fuerte que su llamado, puede pedir una dispensa. A través del Obispo se la solicita a la Pontificia Congregación para el Clero, en Roma.
La respuesta puede tardar hasta cinco años, por si el sacerdote desea rever su decisión. Después puede casarse por la iglesia, como cualquier otro fiel.
Dousdebés dice que en los matrimonios hay muchos casos de infidelidad y no por eso se pide eliminar este sacramento. Con el celibato opcional, quizá aumentarían las vocaciones, pero solo mientras pase la novedad.
"Luego disminuirían por razones económicas, pues un sacerdote casado debería ganar más para mantener a esposa e hijos o bien tener dos trabajos. Los fieles no contribuyen mucho".
Homero Galarza, de la Asociación de Sacerdotes Casados Yahuarcocha, dice que la Iglesia no entiende que quienes la abandonan no lo hacen solo para casarse. "Nos agrupamos para defendernos, si se cancela a un empleado de una empresa, él tiene derechos.
Se nos castiga por casarnos o reconocer a un hijo. La jerarquía dice deja nomás, ya vamos a pagar la pensión". (El Comercio)

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luis -

FERNANDO LUGO: FALSO MORALISTA Y FALSO IZQUIERDISTA

La falsedad de Fernando Lugo no sólo se manifiesta en el plano moral, también en el ético, político y personal.

Todo en él fue desde el inicio una estafa, empezando por su discurso moralista que ahora le juega en contra, al descubrirse que era apenas un corruptor de menores y pervertido que no tenía nada que envidiar al desaparecido dictador Alfredo Stroessner.

Fue un gran traidor a la fe católica, de la que se valió para disfrazarse de apóstol del cambio y la ética, para luego apuñalarla por la espalda. Si a la más grande y antigua institución sobre el mundo, la iglesia católica apostólica romana, fue capaz de defraudar, ¿qué lealtad podemos esperar los paraguayos para nuestras instituciones y nuestro país de un personaje semejante?

También se aprovechó de la Teología de la Liberación, para mentir sobre los motivos de su alejamiento obligado de la iglesia, que tenían mucho más que ver con su inconducta y promiscuidad que con motivos filosóficos.

Fue una gran estafa a la fe pública, de la cual se aprovechó para escalar con una enorme carga de culpas a cuestas.

Fue una gran estafa a la buena fe de la izquierda latinoamericana, que lo arropó con generosidad para recibir sólo traiciones de él.



UN FALSO IZQUIERDISTA Y UNA GRAN ESTAFA A LA IZQUIERDA

Diga lo que diga la falsa izquierda de las ONGs derechistas financiadas por el imperio, la realidad imposible de ocultar es que el obispo Fernando Lugo ganó las elecciones del 20 de abril con notorio respaldo de la embajada norteamericana ocupada por James Cason, y con el apoyo de la prensa vinculada a la Secta Moon. Su plataforma política la constituyeron grupos de activistas vinculados a ONGs derechistas relacionadas con el NED, IAF, USAID, etc., neoliberales como el sector de Luis Alberto Castiglioni y los partidarios del desaparecido dictador Alfredo Stroessner, todos ellos disidentes del partido colorado que presentó una candidatura que no era del agrado de estos grupos de extrema derecha.
Algunos grupos que se autoproclaman izquierdistas alegaron razones de coyuntura para seguir como furgón de cola la candidatura del obispo. La presencia de ellos constituye parte del libreto de la derecha, que los utiliza para fustigar sobre supuesta infiltración marxista en el gabinete del clérigo, aunque en realidad esté constituído en su totalidad por personeros del neoliberalismo y la embajada norteamericana.

IZQUIERDA GESTADA EN LA EMBAJADA NORTEAMERICANA

La totalidad los integrantes del gabinete del obispo Fernando Lugo provienen del sector de las ONGs financiadas por la embajada norteamericana. Se cuentan entre ellos a Gloria Rubín (referente en Paraguay del NED y la CIA), Camilo Soares (beneficiario de fondos de IAF y NED, favorecido del gobierno de George W. Bush) Rafael Filizzola (signatario de acuerdos con Alvaro Uribe a instancias de la ex operadora del plan Colombia Liliana Ayalde), Karina Rodríguez (de la Casa de la Juventud, que recibió 127 mil dólares de la Inter American Foundation), Liz Torres (referente de las logias de ONGs dependientes de la embajada norteamericana), Esperanza Martínez (del movimiento Tekojojá, financiado por USAID, hoy envuelto en escándalo por corrupción), Canciller Hamed Franco (del Pmas, un movimiento financiado por James Cason), el Vice-canciller Jorge Lara Castro (recibe dólares de la embajada a través de la ONG fantasma Alter Vida), Ministro de Defensa General Bareiro Spaini (hombre de la embajada norteamericana, educado en las escuelas de golpistas de Estados Unidos) o el ministro de Hacienda Dionisio Borda, antiguo responsable de las finanzas de los gobiernos corruptos y agente de la embajada norteamericana y del FMI.
Asimismo, Fernando Lugo ha anunciado que se mantendrá la política de sometimiento al imperio nortemericano en Paraguay, y se desconoce lo tratado por Lugo en New York con referentes de la mafia ítalo-norteamericana como John Tonelli, o con el heredero del imperio petrolero que en la década de 1930 llevó a la matanza a cien mil bolivianos y paraguayos, David Rockefeller. Lo único cierto es que ofició de guía turístico en la gran manzana Conrado Pappalardo, un personaje conocido por haber operado para el Plan Cóndor y haber proveído pasaportes para el asesinato en Washington de Orlando Letelier.
Otros cónclaves nunca aclarados por parte del obispo fueron sus reuniones con James Cason y Roger Noriega, pocos segundos después que Aleida Guevara March, hija del Che Guevara, haya abandonado la misma oficina por la misma puerta por la que entraron estos grandes amigos de Cuba y los hermanos Castro.
No se sabe el motivo de las visitas de Christopher McMuller, subsecretario norteamericano de Asuntos del Hemisferio Occidental, al viceministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Jorge Lara Castro, un viejo favorecido de la embajada norteamericana de Asunción.