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CAUSA ABIERTA

Escritora uruguaya comparó a Fernández Huidobro con Mengele

Escritora uruguaya comparó a Fernández Huidobro con Mengele

Mercedes Vigil aseguró que la muerte de Fernandez Huidobro no le da "un pasaje gratis al Jardín de las Hespérides" y recordó el caso de Josef Mengele.

Tras la muerte de Eleuterio Fernández Huidobro, personalidades y políticos de diversos sectores dieron su pésame por el fallecimiento del ministro, en algunos casos incluso a pesar de las fuertes diferencias políticas.

Ayer, la escritora Mercedes Vigil se sumó a estas repercusiones, aunque desde una óptica distinta. Vigil aseguró que suele ser respetuosa en cualquier muerte porque siempre quedan "afectos para quienes el duelo es doloroso", pero recordó que "de allí a convertir a la muerte en una vía segura para que todo ser viviente obtenga un pasaje gratis al Jardín de las Hespérides, dista un océano".

"Estoy algo cansada de las enormes olas de afecto que generan ciertos 'viejitos gauchos' que aun tienen mucho peso en este país y por cierto, cuentan con energía para seguir haciendo daño", dijo en una publicación en Facebook.

Aclaró que esto se debe a que los partidos políticos en el Uruguay "han sido siempre pasionales, abonando fuertes imaginarios que han ido completando los huecos que la historia no brinda", algo en lo que "ninguno ha sido tan eficaz como el Frente Amplio".

La escritora ilustró esta situación con lo acontecido al criminal nazi Josef Mengele, que cuando vivió en Colonia (Uruguay) "todos lo querían porque daba una imagen de anciano honorable, un viejo médico que ayudaba a quien podía". "Y era Josef Mengele", concluye. La columna completa puede leerse a continuación, sin editar.

La muerte de Eleuterio Fernández Huidobro

Ayer conversaba con jóvenes sobre las repercusiones de la muerte del Ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro. Suelo ser muy respetuosa con este tipo de asuntos porque tras todo hombre siempre quedan afectos para quienes el duelo es doloroso y lejos del personaje, despiden a un padre o a un hermano. Pero de allí a convertir a la muerte en una vía segura para que todo ser viviente obtenga un pasaje gratis al Jardín de las Hespérides, dista un océano. Y esto me preocupa especialmente porque los jóvenes de este país llevan mucho tiempo presenciando la construcción de un universo paralelo en donde la "imagen" define la envergadura moral de un hombre y la opinión pública es más importante que la verdad.

Así como los publicistas convierten una hamburguesa aceitosa y repleta de conservantes en el manjar de los dioses, logran substituir la memoria de los pueblos con relatos "maquillados" que de la mano del olvido terminan sentando en igual escabel al santo que al hereje.

Los partidos políticos en el Uruguay han sido siempre pasionales, abonando fuertes imaginarios que han ido completando los huecos que la historia no brinda. Pero ninguno ha sido tan eficaz en esa tarea como el Frente Amplio. Esto se debe, entre otras cosas a su juventud. En 1971 las modernas técnicas de publicidad y propaganda de masas avanzaban con pujanza, comenzaba a imponerse la opinión pública sobre la verdad.

Tras décadas de un eficaz manejo de la opinión pública hay enormes bolsones de nuestra sociedad que se comportan como acólitos de una secta en donde el consejo de gurúes es intocable. Todo lo que hacen, han hecho o harán goza de la irreflexiva adición de la masa.

No faltará quien al leer estas líneas me tilde de irreverente ya que Huidobro contaba con el cariño de miles de uruguayos. Estoy algo cansada de las enormes olas de afecto que generan ciertos "viejitos gauchos" que aun tienen mucho peso en este país y por cierto, cuentan con energía para seguir haciendo daño.

Es para las nuevas generaciones que repito que somos lo que hemos sido. Como corolario les cuento lo acontecido con Josep Méngüele, famoso médico nazi que seleccionaba a las víctimas para ser ejecutadas en las cámaras de gas.

Este siniestro personaje vivió en la ciudad de Colonia (Nueva Helvecia) por un tiempo y es solo uno de los tantos nazis que lograron vivir y hacerse ricos tras el brutal genocidio.

Es que el mundo está lleno de gente que va solo a la epidermis y asumen orgullosamente que no importa el pasado de alguien y lo defienden como dogma. Como consecuencia nos llenamos de sectas porque los gurúes van cambiando de país sus sedes y nadie se ocupa de investigar antecedentes. Basta observarlos para advertir cómo juntan acólitos dispuestos a defenderlos como un acto de fe.

Pero volviendo a Josep Méngüele , cuando vivió en Colonia todos lo querían porque daba una imagen de anciano honorable, un viejo médico que ayudaba a quien podía.
"Que viejito simpático, gestiona una granja y regala huevos a los pobres"
Y era Josep Méngüele.

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