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CAUSA ABIERTA

Niño en EE. UU. come carne de tiburón podrida y huevos de pato con el embrión ya formándose

Niño en EE. UU. come carne de tiburón podrida y huevos de pato con el embrión ya formándose

Remy Mumby, de 10 años de edad, habló de sus particulares gustos con eltiempo.com. Muchos otros 'manjares' raros los ha probado este niño que da cuenta de sus extrañas preferencias gastronómicas a través de los videos que exhibe en su blog 'Food Oddities'. Remy dice que siempre le ha gustado la comida que a los otros niños no. "Desde chiquito, comía brócoli, espinaca y cosas así, y a los ocho años comencé a buscar comida extraña en los mercados, especialmente los asiáticos". El durian, una fruta de esa zona del mundo, conocida por su desagradable olor, fue una de las primeras cosas raras que probó, pero la primera vez que lo grabaron fue cuando se comió un 'Huevo de los 1.000 años', un huevo de pato o de gallina que es preservado de manera especial por meses hasta que se torna entre negro y verde oscuro.Otro huevo, el balut, que trae el embrión de pato ya en desarrollo, es una de las comidas que más lo han sorprendido. "Tenía un sabor parecido al del hígado. El caimán fue mucho mejor de lo que me esperaba y también quedé encantado con el sabor de los testículos de toro".Pero también hay cosas que no volvería a probar por horribles. "Lo primero que se me ocurre es el escorpión. También fue difícil comer hakarl, carne de tiburón que dejan por un año al aire libre mientras se pudre. Huele inmundo. La abrí en la casa y quedó oliendo por horas".Según su padre, Douglas Mumby, el pequeño nunca se ha enfermado por lo que come, pero cuando probó por primera vez las anchoas secas, sí vomitó.Los límites de su apetito empiezan con los perros y gatos. "No sería capaz de comerme una mascota. Tampoco comería carne de humano, eso jamás", dice Remy.Su padre asegura que él es como cualquier niño de su edad: juega fútbol americano, nada y disfruta de los videojuegos con sus amigos, pero es aventurero y curioso. "A los dos años saltaba de cama en cama intentando volar".Él es quien maneja el blog 'Food Oddities', que recibe unas 14.000 visitas mensuales y tiene un poco más de dos años. Ya van en la séptima temporada y tienen 65 videos montados.Douglas asegura que no ganan dinero por el blog y no tienen patrocinador que lo sostenga. Sin embargo, en el sitio se ofrecen desde vasos y camisetas hasta relojes con precios entre los 9 y los 30 dólares.Desde los medios locales hasta la revista Esquire, recientemente, ha hablado del chico, pero la popularidad no ha cambiado a Remy, según su padre. "Ahora sólo es más valiente".Así que lo dejará que siga probando platos extraños de todos los rincones del mundo. Curiosamente, entre las 'rarezas' que el pequeño Remy dice que quiere degustar hay dos colombianas, que aquí no lo son: el chunchullo y el patacón. "No tenemos nada parecido acá en Michigan (EE. UU.), pero me los comería".'No es un comportamiento normal'Según el psiquiatra Álvaro Franco, comportamientos como el de Remy son estimulados muchas veces por padres que quieren mejorar los ingresos de la familia o que sus hijos tengan todo lo que ellos no tuvieron. "Es algo parecido a lo que ocurre con las niñas que entran a los concursos de belleza", dice."Otra explicación para el deseo del niño de encontrar cada vez comidas más extrañas es que los padres le metieron en la cabeza la idea de que debe mejorar todo lo que hace", agrega Franco.Para Pilar Arroyave, especialista en temas de alimentación, lo que está haciendo Remy no es normal, "pues le altera todo lo que tiene que ver con la sensación de hambre y de búsqueda de nuevos alimentos"."Por lo general, los niños hacen este tipo de cosas para agradar a los padres, por no quedar mal. Dicen que les gusta porque se sienten bien cuando los felicitan y los entrevistan", explica Arroyave, quien cree que Remy puede padecer en el futuro desórdenes alimentarios.

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