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CAUSA ABIERTA

Uruguay debutó con sufrido triunfo frente a Serbia en el Mundial Sub-20

Uruguay debutó con sufrido triunfo frente a Serbia en el Mundial Sub-20

Sí, se sufrió todo el partido. Sí, hubo que defender gran parte de los 90 minutos. Cierto, la pelota fue de Serbia. Es verdad, se falló en la mitad de la cancha, y fue difícil acertar dos pases seguidos. Y por sobre todo, por supuesto que la figura de la cancha fue el arquero Gastón Guruceaga, que salvó al menos cinco chances claras de gol.

Pero había que ganar, en el debut y contra un rival durísimo como Serbia y en un grupo que tiene mucho de “de la muerte”, con México y Mali. Y se logró con una genialidad entre Facundo Castro y Gastón Pereiro, que crearon el gol que explicó la victoria 1-0 en el debut del Mundial sub 20 que se disputa en Nueva Zelanda. ¿Que lo más justo era un empate? Seguramente. Pero es un Mundial, y más que nunca, lo que cuenta es el casillero de “puntos” en la tabla.

A Uruguay le costó mucho el primer tiempo. Luego de unos buenos primeros minutos, presionando en toda la cancha, sacándole la pelota a Serbia y teniendo el dominio territorial aunque no llegadas de peligro, el europeo fue el que empezó a tener más la pelota.

Los serbios buscaban por bajo pero Uruguay se le cerraba bien con dos líneas de cuatro, con Kevin Méndez y Facundo Castro acompañando por afuera a los internos a Arambarri y a Nández. Así, a grandes rasgos, le cortaba los caminos a Serbia. Pero cuando la recuperaba, invariablemente apelaba al pelotazo largo en busca de Báez o Pereiro, que nunca le pudieron ganar por arriba a la zaga rival, o a los pelotazos profundos a Méndez o Castro, que terminaban en despejes. Sea por cualquiera de esas dos vías, o en las pocas veces que se intentó salir rápido y con pelota en bajo, nunca se pudieron conectar dos pases seguidos, por lo que el partido de a ratos se convertía en un frontón.

Solo un par de oportunidades tuvo Uruguay en ese primer tiempo, nacidas de la presión alta y la recuperación. Pero cuando lo logró se encontró con un mar de piernas serbias, que siempre fueron más rápido para reposicionarse, incluso al volver de los corners. Resultado: Uruguay intentó abrir los espacios por arriba, y solo tuvo suerte con un buen cabezazo de Pereiro que salvó el arquero.

Sin volumen de juego y apostando a dividir casi siempre, Uruguay empezó a pasar alguna zozobra en defensa. Primero fueron dos jugadas en las que se volvió mal: una pelota perdida de Cabaco por arriba en contragolpe, que derivó en una corrida de un delantero serbio y una gran salida de Grucueaga, casi idéntica desde lo técnico –tirándose hacia adelante con las manos- para cortar una jugada en la que un delantero serbio encontró el espacio por el lado derecho.

Las otras llegadas de peligro de los europeos fueron sobre el final del primer tiempo, apostando a lo mismo: corrida por el lazo izquierdo de la defensa, de Mathías Suárez, y diagonal ganando el espacio en velocidad para probar de afuera. Una se fue desviada y la otra la tapó bien Grucueaga, que terminó erigiéndose como la figura del primer tiempo.

El segundo tiempo había empezado de forma similar, aunque más estacionado en mitad de cancha y sin sufrir tanto, pero sin juego que le permitiera a Uruguay llegar al arco rival. Hasta que a los 56’ llegó la jugada que lo cambió todo. Con los dos equipos en pocos metros en la cancha, un pase al vacío de Castro a Pereiro, que partió habilitado justo cuando el zaguero quería salir. El volante la recibió en la puerta del área y tocó de primera contra un arquero entre sorprendido y saliendo tarde, y la pelota entró mansita para el 1-0.

El reflejo natural de Uruguay luego de eso retrasarse para cuidar el gol, pero así y todo un error en la salida casi trae el empate, aunque nuevamente salvó Guruceaga saliendo a jugarse la ropa. Luego de eso la celeste entendió que no era negocio abroquelarse atrás y buscó, con un movedizo Amaral, crear peligro de contra y más adelantado, aunque empezó a sufrir con pelotas perdidas arriba y con la velocidad de los serbios, que siguieron teniendo opciones, la más peligrosa una que en dos oportunidades salvó el arquero.

A Uruguay le empezó a costar mucho ganar la pelota en la mitad de la cancha, porque Serbia adelantaba hombres y le ganaba a Arambarri y Nández, que lucieron imprecisos, por lo que Coito mandó a la cancha Poyet, que ofició casi de zaguero adelantado, mientras el equipo ya se decantaba por un claro 4-5-1, con Amaral o Pereitro turnándose en la labor de único punta o de volante por izquierda.

En el cierre hubo un par de chances más, sobre todo una que agarró mal parada a la defensa y en la que nuevamente Guruceaga salió a cortar con todo el cuerpo. Luego fueron centros y pelotazos a la desesperada de Serbia, y la entrega de Uruguay para sacarla como sea y asegurar la victoria. No fue lo más lindo de ver, cierto, pero alcanzó para ganar en el debut y sacarse a un rival durísimo de encima. ¿Hay algo más importante que eso?
El Observador

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