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CAUSA ABIERTA

Chile pasó del llanto a la rabieta

Chile pasó del llanto a la rabieta

Otro duro golpe para la selección chilena en su camino al Mundial de Rusia 2018. Así se puede definir el empate sin goles ante Bolivia en el estadio Monumental. Pero no sólo la igualdad marcó el encuentro por la octava fecha de las Clasificatorias, también varios hechos que aquí le contamos. Tome nota... El caluroso respaldo a Toselli

Fue uno de los más criticados en la derrota ante Paraguay, tanto que algunos hinchas pedían su salida de la titularidad para el duelo ante Bolivia. Pero no. Pizzi respaldó al meta de la UC y lo mantuvo en su 11 estelar. Y el espaldarazo del DT no fue el único.

También los fanáticos presentes en el Monumental lo apoyaron con una calurosa bienvenida y aplausos cada vez que atajaba un balón en el calentamiento. El mosaico de bicampeones... A medias Era una forma de recibir a la "Roja", sin embargo, no resultó tal como de esperaba.

La primera vez que se armó en el sector cordillera casi ni se entendía la palabra, aunque en un segundo intentó sí puede posible apreciar -algo mejor- la palabra bicampeones. La disminuida hinchada boliviana No eran más de 30 los fanáticos visitantes. Llegaron con algunas banderas, pero apenas se hicieron notar en un estadio repleto de forofos locales. Pese a ello, fueron los que terminaron gritando y celebrando en Macul.

Un grito que puede costar caro... Otra vez Nuevamente los hinchas chilenos pusieron en riesgo la localía con el grito de "puto" cada vez que el portero Carlos Lampe sacaba desde su área. Pese al énfasis que se dio antes del partido para respetar al local y volver a "nuestra casa" (el Nacional), los fanáticos ni se inmutaron.

Si la FIFA vuelve actuar, otra vez podrían sancionar a Chile. La desesperación de Pizzi Pasaban y pasaban los minutos y la "Roja" no encontraba el gol del triunfo -que jamás llegó-. El DT estaba desconcertado, incrédulo, de movía de un lado a otro dando gritos hacia sus dirigidos y al cuarto árbitro. La demora en el juego tenía indignado al entrenador, quien se acercaba una y otra vez a reclamarle al asistente.

Sin embargo, de poco sirvió todo, pues se fue con las manos vacías y entre gritos de algunos hinchas furiosos por el empate. La noche negra y el dolor de Matías Fernández Muchos lo pedían hace rato en el Monumental, por eso cuando se sacó el buzo recibió una ovación tremenda. Sin embargo, poco duró la alegría para el volante recién fichado por el Milan.

Entró, dio muestras de su toque distinto y con sólo 9 minutos en cancha debió salir. Una lesión lo borró del partido. Su frustración era enorme y la pena aún mayor, por eso cuando abandonó tuvo que ser consolado por Pizzi, Puch y Pinilla. Sus lágrimas lo decían todo.

La rabieta de Alexis

Quería que fuera una noche perfecta. Tenía la jineta de capitán y por eso pretendía darle una alegría al pueblo chileno, pero estuvo muy lejos de eso. Alexis tuvo un opaco partido en el que poco a poco fue sintiendo la impotencia por no poder dar con el gol del triunfo. Así fue como en el segundo tiempo pateó con fuerza un tablero del costado de la cancha tras perder una pelota en ataque.

Luego le recriminó a un pelota la demora en la entrega del balón. La eufórica celebración visitante Era un punto de oro. Y así lo festejaron. El empate dejó más que contento a Bolivia, por eso los abrazos y las felicitaciones en cancha una vez dado el pitazo final en el Monumental. Todo era felicidad y eso también se notó en el camarín. La celebración siguió en el vestuario con gritos y aplausos, que se escuchaban con fuerza. "No le empatamos a cualquier selección, esto es para estar felices", fue el mensaje final.
Emol

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